28 Noviembre 2013 Seguir en 

Por una moda, por privacidad, por estética, para evitar ser asaltado o para conservar más fresco el habitáculo, son algunas de las razones por las que comenzaron a emplearse hace ya tiempo los vidrios polarizados en los vehículos. El incremento de este oscurecimiento de los vidrios llevó a investigadores del Conicet y de la UNT a efectuar estudios para determinar si el polarizado afecta la visión y aumenta el riesgo de accidentes.
Según uno de los estudios, la Ley Nacional de Tránsito prescribe que, al salir de fábrica, los vidrios de seguridad de los vehículos deben tener entre un 70% y un 75% de transmitancia (es la cantidad de luz visible que ingresa al vehículo). Mientras que el director de capacitaciones del Centro de Emergencias de la Provincia, opinó que si se conduce de noche con los vidrios laterales del conductor polarizados, se produce el mismo efecto que cuando una persona maneja bajo los efectos del alcohol: la visión en túnel. "Es decir, tiene dificultades para advertir la presencia de otros vehículos. Y la pérdida de percepción de la profundidad que causa el alcohol se ve agudizada si los vidrios del auto están oscurecidos", señaló.
Ni la Municipalidad capitalina ni la Provincia, que están adheridas a la Ley Nacional N° 24.449, tienen un inciso determinado que regule el empleo de los vidrios polarizados; pese a la adhesión, son los municipios los que deciden cómo acatar la normativa.
Polarizar, cuya etimología viene de polar, significa modificar los rayos luminosos por medio de refracción o reflexión, de tal manera que queden incapaces de refractarse o reflejarse de nuevo en ciertas direcciones.
Cesvi Argentina, una firma dedicada a la experimentación, formación e investigación aplicada como aporte a la modernización del sector asegurador y reparador del automóvil, realizó una estadística sobre la cantidad de accidentes producidos por el uso de estos vidrios laminados. El primer sondeo lo realizó en un desarmadero legal donde habían ingresado en los dos últimos meses 344 vehículos. De esa cifra, el 46,4% estaban polarizados y un 56% tenía impactos laterales. En las rutas nacionales N° 237 y la N° 22, de un total de 758 automóviles, comprobaron que 37% estaba polarizado y en la ruta N° 5, el porcentaje llegaba al 38%. De acuerdo con las mediciones esta compañía considera que alrededor del 40% del total del parque automotor está polarizado.
Así como los que los emplean por una cuestión de seguridad para evitar a los eventuales delincuentes que circulan en moto y que eligen de blanco a las mujeres, el hecho de no divisar quién va en el interior de un vehículo le genera al transeúnte similar sensación. Si un auto con esas características pasara lentamente por las inmediaciones de una escuela, podría provocar un miedo razonable de un posible secuestro entre los niños o los mismos adultos y a un peatón común podría transportarlo a la época negra de los argentinos, donde los Falcon se ganaron una triste fama.
Sería importante que la Provincia y los municipios se ocuparan de este asunto con la seriedad del caso, y profundizaran los estudios sobre la conveniencia de esta modalidad, teniendo en cuenta además el elevado número de accidentes de tránsito, y se legislara en consecuencia. Circular en vehículos con vidrios polarizados podrá equivaler a que una parte de los peatones decidiera transitar por la vía pública con antifaz.
Según uno de los estudios, la Ley Nacional de Tránsito prescribe que, al salir de fábrica, los vidrios de seguridad de los vehículos deben tener entre un 70% y un 75% de transmitancia (es la cantidad de luz visible que ingresa al vehículo). Mientras que el director de capacitaciones del Centro de Emergencias de la Provincia, opinó que si se conduce de noche con los vidrios laterales del conductor polarizados, se produce el mismo efecto que cuando una persona maneja bajo los efectos del alcohol: la visión en túnel. "Es decir, tiene dificultades para advertir la presencia de otros vehículos. Y la pérdida de percepción de la profundidad que causa el alcohol se ve agudizada si los vidrios del auto están oscurecidos", señaló.
Ni la Municipalidad capitalina ni la Provincia, que están adheridas a la Ley Nacional N° 24.449, tienen un inciso determinado que regule el empleo de los vidrios polarizados; pese a la adhesión, son los municipios los que deciden cómo acatar la normativa.
Polarizar, cuya etimología viene de polar, significa modificar los rayos luminosos por medio de refracción o reflexión, de tal manera que queden incapaces de refractarse o reflejarse de nuevo en ciertas direcciones.
Cesvi Argentina, una firma dedicada a la experimentación, formación e investigación aplicada como aporte a la modernización del sector asegurador y reparador del automóvil, realizó una estadística sobre la cantidad de accidentes producidos por el uso de estos vidrios laminados. El primer sondeo lo realizó en un desarmadero legal donde habían ingresado en los dos últimos meses 344 vehículos. De esa cifra, el 46,4% estaban polarizados y un 56% tenía impactos laterales. En las rutas nacionales N° 237 y la N° 22, de un total de 758 automóviles, comprobaron que 37% estaba polarizado y en la ruta N° 5, el porcentaje llegaba al 38%. De acuerdo con las mediciones esta compañía considera que alrededor del 40% del total del parque automotor está polarizado.
Así como los que los emplean por una cuestión de seguridad para evitar a los eventuales delincuentes que circulan en moto y que eligen de blanco a las mujeres, el hecho de no divisar quién va en el interior de un vehículo le genera al transeúnte similar sensación. Si un auto con esas características pasara lentamente por las inmediaciones de una escuela, podría provocar un miedo razonable de un posible secuestro entre los niños o los mismos adultos y a un peatón común podría transportarlo a la época negra de los argentinos, donde los Falcon se ganaron una triste fama.
Sería importante que la Provincia y los municipios se ocuparan de este asunto con la seriedad del caso, y profundizaran los estudios sobre la conveniencia de esta modalidad, teniendo en cuenta además el elevado número de accidentes de tránsito, y se legislara en consecuencia. Circular en vehículos con vidrios polarizados podrá equivaler a que una parte de los peatones decidiera transitar por la vía pública con antifaz.
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