Un sencillo ejercicio de relajación que podés practicar a diario en tu casa

25 Noviembre 2013

El siguiente ejercicio consta de dos partes. Tenés que hacerlo acostado, sobre una colchoneta, y con los ojos cerrados.

Primera parte: respirá profundamente tres veces. Llevá tu atención a los pies, sentí cómo pesan y cómo se van relajando. Luego, con tu atención, subí por los tobillos, las piernas, las rodillas, los muslos, los glúteos y la cintura. Siempre sintiendo cómo pesa esa parte de tu cuerpo y cómo se relaja. Continuá por el abdomen, el pecho, la espalda, los hombros, los brazos y las manos. Luego por el cuello, los músculos de la cara, el cuero cabelludo y por último, tu cerebro.
Hacé nuevamente tres respiraciones profundas (llevando el aire al abdomen) y sentí cómo todo tu cuerpo pesa y se relaja. Y recordá que vos sos un todo con tu cuerpo.

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Segunda parte: a continuación imaginate una luz dorada y brillante que comienza a introducirse en tu mente. Esa luz es totalmente revitalizante. Sentí como te va despejando la mente y calmando todas las ansiedades. Visualizá cómo esa luz va bajando por tu cabeza, a través de tu cuello, hombros, espalda, brazos y manos, pecho, abdomen, cintura, glúteos y genitales, muslos, rodillas, piernas, tobillos y pies. La luz debe inundar todas esas partes de tu cuerpo revitalizándolas, despejándolas y equilibrándolas.
Finalmente, imaginate que la luz sale a chorros por las plantas de los pies y lentamente empezá a moverte y a abrir los ojos.

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