Cecilia Pando y la Revista Barcelona presentan su testigos

Declara Damián Loreti, por la publicación satírica. Del lado de Pando, Ana Delia Maggi, esposa de Ernesto Barreiro -ex jefe del centro clandestino de detención La Perla-.

05 Noviembre 2013
BUENOS AIRES.- La segunda audiencia del juicio civil que enfrenta a los responsables de Revista Barcelona con Cecilia Pando por una contratapa de hace tres años comenzó esta mañana a las 8.30. De un lado, la carta en juego es la libertad de expresión. Del otro, el daño moral. Pando pide 70 mil pesos de indemnización porque, sostiene, la contratapa de la edición 193 de la Barcelona le ocasionó un “grave daño”. Se escucharán tres testimonios en el Juzgado Nacional en Primera Instancia N 108.

Por parte de Barcelona declara Damián Loreti, reconocido especialista en derecho a la información. Pando lleva dos testigos: Patricia Isabel Mauriño y Ana Delia Maggi. Maggi es esposa del ex mayor Ernesto Barreiro, quien fuera jefe del ex centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba.

La primera audiencia se desarrolló el 22 de octubre. Por parte de Pando declaró Lamolla de Plá, citada para testimoniar sobre las costumbres de la actora y su entorno familiar. Lamolla de Plá está casada con Carlos Esteban Plá, un ex policía condenado en 2009 por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia de San Luis, cuando el tribunal lo encontró culpable de la tortura y el asesinato de tres jóvenes. Por la Revista Barcelona en esa oportunidad declararon Ingrid Beck y Mariano Lucano, codirector de la publicación.

La tapa que dio origen al juicio llevaba el título “Las chicas quieren guerra antisubversiva”. Fue la edición 193 de la revista Barcelona. Un evidente fotomontaje mostraba a Cecilia Pando atada al estilo bondage, una práctica sexual sadomasoquista. “Ceci Pando se encadena para vos”, decía. Los días previos a la salida de ese número, Pando se había encadenado al Edificio Libertador para reclamar por la detención de militares procesados o juzgados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

Tres años después, consigna el sitio "Infojus", Barcelona enfrenta un proceso por daños y perjuicios que pone en debate el alcance de la libertad de expresión: ¿la sátira y la parodia deben tener un límite?

Pando sostiene que la imagen deben analizarse en el contexto de sus costumbres y las de su entorno familiar. Agrega que la contratapa debe valorarse atendiendo a que es una imagen “pornográfica” que va en contra de su estilo de vida. En una parte de la demanda, Pando llega a sostener que la Barcelona la asoció con prácticas propias de las “mujeres de la calle”.

Barcelona argumenta que la contratapa de esa edición no tenía como propósito dañar el honor de Pando sino abordar un tema público a través de recursos humorísticos. La respuesta de la revista a la demanda sitúa el caso en la cuestión de fondo: la libertad de expresión protege a la parodia y la sátira.

Mirá el relato de Ingrid Beck en Storify.

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