El cine itinerante cambiaba el humor de las zonas rurales

Las funciones se proyectaban al aire. Por lo general en plazas, clubes o centros vecinales. Se pasaban películas nacionales o mexicanas.

FELICES. Los más pequeños disfrutaban del cine móvil. ENTE CULTURAL TUCUMáN FELICES. Los más pequeños disfrutaban del cine móvil. ENTE CULTURAL TUCUMáN
21 Octubre 2013
El afiche de la vereda de la comisaría anunciaba una película de Luis Sandrini. Cuando los duendes cazan perdices. El filme, con guión de Carlos A. Petit, está basado en la obra teatral homónima de Orlando Aldama; y es dirigido y protagonizado por el propio Sandrini, a quien lo acompaña, en los roles más importantes, su esposa Malvina Pastorino.

El lugar de la proyección era la cancha de fútbol del club del pueblo. Y Doña Ercilia era precavida. Apenas el sol había amagado despedirse del día ella instaló su silla petisa, de madera noble con tientos cruzados en el asiento, a cinco metros de la pantalla de paño blanco. A la par, hacia el flanco derecho, la perezosa (de madera y lona, graduable) para la Matilde, y sobre su izquierda, el sillón hamaca thonet de su esposo, don Teodoro. Era viernes de cine y don Roberto ya estaba en la pensión de la Maruja, con su proyector y las latas con el celuloide para la función. Corría de la década del 70 y era día de cine móvil en Delfín Gallo. El recuerdo pertenece a Rubén Rivadeira, quien fue docente en la zona y presenció las funciones. En ese ámbito familiar y sin censuras, nadie se reprimía para llorar por la angustia de Eulogio Soto a raíz de la ceguera de su madre.

El cine itinerante o móvil era y es una modalidad de proyección de películas propia de las zonas rurales, que carecían o carecen de salas cinematográficas.

Las funciones, por lo general, se realizaban al aire libre, ya sea en plazas, clubes, escuelas o entidades vecinales. El público disfrutaba de la película, ya sea de pie o en asientos, que la gente traía de sus hogares o en sillas acomodadas para la ocasión. Por lo general se utilizaba proyector y equipo de sonido portátil y una pantalla de tela desmontable.

Los filmes que se exhibían eran comedias o dramas de la vida diaria, preferentemente ambientados en el interior de alguna provincia del país y aptos para todo público. La opción podía ser alguna producción mexicana.

En ese ámbito todo valía. Se podía comer (sándwiches, milanesa y gallina hervida) y hasta beber desde una gaseosa a un vino o una cerveza.

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