"Y bueno... ahora que se llevaron la plata no me operaré". La resignada conclusión de David del Bueno, tras ser asaltado en su casa del barrio Echeverría el domingo, dejó helada a la cronista y su historia conmovió a los lectores. Fue lo más leído de ayer. A la siesta, un lector que pidió el anonimato llamó a LA GACETA para decir que quería reponer el dinero para David. Y a las 17.30 lo dejó en el diario. De allí en más todo fue todo emoción: los periodistas que llevaron la donación, la sorpresa del hombre y su familia... y la extraña revelación de que detrás de una catástrofe anida una esperanza que permite creer en el hombre. Insólita, reconfortante, emotiva, esta noticia encabeza con foto nuestra portada. La donación del lector anónimo encierra eso y mucho más, porque no es sólo dar plata sino un gesto que, como los de la Madre Teresa de Calcuta, ayuda a recomponer y dar sentido a este mundo lleno de durezas.
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