Las elecciones son especiales en los diarios. No importa si son presidenciales o una simple interna partidaria. Se viven con una adrenalina distinta, con un nerviosismo sólo comparable a otros pocos sucesos, como pueden ser un mundial de fútbol, una guerra o la muerte de un personaje muy importante. La redacción empieza a moverse a las 5 -aún de noche- y dependiendo de lo que se elija y de la velocidad del escrutinio, la marcha puede continuar sin pausa durante las próximas 24 horas. En la calle con la gente, con los candidatos en sus sedes, en el centro de cómputos, o en la redacción, cada uno vive una experiencia única e irrepetible que luego volcará en las distintas plataformas del diario. En el medio, empanadas, discusiones, pizzas, bromas, pronósticos acertados y errados, análisis, litros de mate y café y el desafío de siempre: que los lectores vuelvan a votar por nosotros, que vamos a elecciones todos los días.
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