Haciendo lío

El Papa arengó a los jóvenes, los instó a ser más activos. Los políticos no lo imitan; prefieren que nada agite su castillo de naipes. Policías que piden coima invitan a desconfiar de la fuerza que debe proteger y servir. La enseñanza de Francisco cuando dice algo que puede no gustar, pero no divide.

28 Jul 2013 Por Federico Diego van Mameren
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En algún momento iba a ocurrir; y pasó, nomás. El Papa Francisco venía enamorando y abrazando a todos hasta que dijo que la liberalización de las drogas no iba a solucionar el problema. Fue el instante de la humanización. Seguramente su postura es la desilusión para un vasto sector progresista que promueve lo contrario. La frase -dicha ante un grupo de adictos en recuperación en Río de Janeiro- sonó más fuerte de lo esperado. Pero es así; es la opinión de un hombre. Y se puede estar a favor o en contra, pero en nada denigra ni oscurece la luz encendida por este argentino, que fue elegido para conducir la Iglesia Católica y que emociona con otras actitudes.

El ejemplo de Francisco bien nos vendría en la Patria que lo cobijó hasta que se fue a vivir al Vaticano. ¿Por qué Milani culpable o inocente es un tema de vida o muerte? ¿Por qué si hubo una equivocación al designarlo como jefe del Ejército se abre una grieta infranqueable en la sociedad? O, en todo caso, ¿por qué no repensar un cambio tan radical como podría ser la designación de Milani en un Gobierno que hizo todo lo contrario en Derechos Humanos? ¿Cuál es el problema de dudar sobre el desempeño del actual jefe del Ejército? ¿Cuál es el riesgo y la falta de pedirle a la Justicia que investigue a fondo su rol durante la dictadura? La primera luz de alerta la prendió un periodista que fundó un diario que enarbolaba los derechos humanos antes que nada; y lo hacía en tiempos democráticos débiles, donde los militares salían a las calles con los tanques a exigir cambios. Hombres del kirchnerismo, como Horacio Verbitsky, o dirigentes que comparten esta política del Gobierno son los que han puesto el grito en el cielo por la designación de Milani. ¿Por qué no revisar cosas si un ex premio Nobel como Adolfo Pérez Esquivel o algún diputado/a de la Nación creen que algo no está bien? ¿Dónde estaría el inconveniente si, por ejemplo, en el diario Tiempo Argentino Milani figura como miembro del Batallón 601, que tuvo una macabra inteligencia para moverse en tiempos sin democracia. Tal vez lo que no esté bien es que todo aquello que me ofende o está en contra de mí debe ser condenado. Ese tipo de pensamiento puede cuajar en alguna minorías, pero nunca puede ser una política de Estado. Francisco ha marcado grandes diferencias con su postura, pero no ha cerrado ni los brazos ni el diálogo.

Coimeros

La emoción que estalló en Brasil por el Papa sólo pasó a segundo plano por inesperados casos que por acción o por omisión tuvo como protagonistas a policías tucumanos. El increíble e inesperado robo al vidriado bar de 25 de Mayo y Córdoba deja al desnudo los problemas que tiene el Ministerio de Seguridad para cumplir con su misión. Tres días después: la coima. La acción de una veintena de policías fue exigir plata a un chaqueño que venía a la provincia. Le pidieron $ 30.000 y el hombre se fue al correo para pedir un giro para cumplir con el "pedido" de los "agentes del orden". Si no fuera porque hay una ley que dice que no se pueden realizar transferencias de más de $ 10.000 sin determinados trámites y si el cajero del Correo Argentino no hubiera advertido que algo pasaba hoy varios policías estarían brindando con el aguinaldo extra. El viernes hubo quienes pretendían que el ciudadano chaqueño transportaba droga o que elucubraba algún incumplimiento, y que por eso accedía al pago de la coima. Hasta ahí hemos llegado. Se minimizaba la espantosa actitud de los "agentes del desorden" porque el hombre había cometido un ilícito. Aunque así lo fuera, no se puede justificar la inconducta. Tampoco se habían labrado actas ni nada por la falta; sólo se esperaba cobrar la coima. El Gobierno eligió mirar el vaso medio lleno, y salió a destacar el buen desempeño de que se haya pedido investigar la coima y de que no se proteja a 28 -nada menos- supuestos coimeros. La foto que queda sobre el escritorio es que la fuerza que protege a los tucumanos es de temer.

Calculadora de sueños

A 15 días de la hora cero del momento de decisión electoral el alperovichismo tiene la calculadora en la mano. Hay un millón de electores. Si se mantiene la tendencia de que un 75% de los electores irán a las urnas, el oficialismo se queda absolutamente tranquilo con la perspectiva de sacar 450.000 votos. Habrá un merma notable en el total de sufragios respecto de la última elección, pero aquel guarismo le asegura sacar las tres bancas que están en juego en el Frente para la Victoria. Siguiendo la misma especulación de votantes, para ganar una banca alcanza con sacar entre 120.000 y 280.000 sufragios. No obstante, el oficialismo tiene una preocupación capital: San Miguel de Tucumán. "En los circuitos del 1 al 8 no nos va a ir bien", repiten los "sijosesistas". Hace un mes hablaban de riesgos en los circuitos del 1 al 6; y ahora algunos se animan a utilizar la palabra "paliza" y a incluir dos circuitos más. A raíz de eso, durante la semana el alperovichismo ha modificado su estrategia de campaña y ha empezado a mirar más a la clase media y alta de Capital. Todas estas especulaciones se hacen en los bares; pero sirven para octubre, no para agosto.

Para el oficialismo las elecciones del próximo mes son un paso intrascendente. Competirán con Luis Romano, titular del Movimiento de Unidad Popular, que esta semana empapeló de cartas documentos en las que denuncia al apoderado del Partido Justicialista y legislador, Marcelo Caponio. En el Frente para la Victoria hay más de $ 400.000 que se tienen que repartir entre la lista de Juan Manzur y la de Romano. Pero hasta ahora, el dirigente de Alberdi no ha visto ni una moneda de $ 1; y ya le quedan pocos días para hacer campaña contra el alperovichismo. Las travesuras jamás desaparecen en tiempos electorales, y en la Casa de Gobierno festejan la retención del dinero.

Hubo quienes festejaron como un gol cuando vieron que Ana Mansilla andaba cerca del Ateneo de la Militancia, que capitanea "Sarita" Alperovich. Aquella dirigente de perfil bajo, que supo colaborar fuertemente durante el Gobierno de Julio Miranda, estaba trabajando en el equipo de Guillermo Gassenbauer, el hijo del ministro de Seguridad y de tantas cosas más. Si se confirma, el pase de "La Negra" -esta jugadora de Capital- alimentará más los rumores de que la hija del gobernador está totalmente lanzada, y también ratificará que a quienes menos les hace gracia son los que más cerca están del mandatario, como los Gassenbauer, que ya se malacostumbraron a ser la palabra de José.

La calculadora de la oposición tiene otros números. Ellos creen que hay 100.000 votos menos para el oficialismo, y ahí se ponen a soñar. Teniendo esos números en la mano, el oficialismo puede perder una banca. Pero todo sigue en el terreno de las elucrubraciones oníricas. Tanto es así que hay quienes empujan a rivales de José Cano para que no se ensoberbezca. "No vaya a ser que terminemos creando un nuevo Alperovich", dicen algunos cercanos -aunque críticos- al senador radical.

Otras travesuras

Las travesuras no sólo se viven en los terrenos fangosos de la política. En la Corte esperan la llegada de Claudia Sbdar para saber si pide licencia o finalmente firma uno de las tantas acordadas polémicas que quedan por el caso Verón. Una de ellas es el planteo del juez Emilio Herrera Molina que pide que de una vez por todas Alperovich le acepte su dimisión. En el Caso Lebbos, a principios de mes, se detectó que faltaban fojas en el expediente y por lo tanto los vocales Antonio Estofán, René Goane y Antonio Gandur decidieron que la fiscal de Cámara Marta Jerez de Rivadeneira deslinde responsabilidades en la Fiscalía II, donde anduvo el expediente. Los otros dos vocales, Sbdar y Daniel Posse, decidieron que sea la secretaria de superintendencia la que se ocupe de esa tarea. Las divisiones se profundizan en las alturas del Poder Judicial.

Líos y diálogos

El protagonista de la semana pudo haber sido el chaqueño que decidió pagar $ 30.000 de coima o el cajero que advirtió que no había que pagarla. Sin embargo, la parsimonia y la potencia de Francisco llamó la atención de todos. Le habló a los jóvenes y les pidió que hagan lío. Ningún dirigente hoy propone eso; al contrario, necesitan que se les desordene lo menos posible el castillo de naipes que van construyendo. La etimología de la palabra lío nos lleva a liar que implica unir, atar. Y justamente cuando Francisco decidió hablar a los adultos, les propuso diálogo a los políticos. Este diálogo no es otra cosa que el hecho de que se mantengan unidos, por medio de la palabra; no enfrentados.

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