El ausentismo docente atenta contra el alumno

07 Junio 2013
En la historia del periodismo hay un ejemplo clásico de "noticiabilidad": que un perro muerda a un hombre, no es noticia; sí lo es, en cambio, que un hombre muerda a un perro. Algo parecido ocurrió esta semana, cuando alumnos de la Escuela Técnica Nacional N° 5 (ENET N°5) hicieron una sentada reclamando limpieza en el establecimiento... y tener más horas de clases. Un par de meses atrás, estudiantes de la ENET 3 habían hecho un reclamo similar. Reclamos como ése pueden ser corrientes en Singapur -país líder en calidad educativa- pero no en la Argentina actual, donde los alumnos suelen disfrutar de "la hora libre". En la crónica que se publicó esta semana en LA GACETA, el director de la ENET 5 reconoció que hay ausentismo y explicó que se produce por las licencias, o porque hay docentes que se están jubilando, y las vacantes no se pueden cubrir hasta que ese profesor no deje definitivamente su cargo. También reconoció que para pedir "un reemplazo", debe gestionarlo la propia escuela. En la misma cobertura periodística, alumnos contaron que en una semana tuvieron apenas dos horas de clase; en otros casos, aseguraron que el horario de clases se redujo a tres horas: de 7.30 a 10.30, de lunes a viernes. Y que hay materias que no se empezaron a dictar desde que comenzó el año.

La discusión sobre el ausentismo docente no es nueva. Ni es una problemática que atañe exclusivamente a nuestra provincia, al punto tal que el año pasado estuvo en la agenda del Consejo Federal de Educación, que integran todos los ministros provinciales del área. De todos modos, estudios de expertos del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad (Cippec) y funcionarios provinciales del área coinciden en que el mapa del ausentismo registra bolsones que no necesariamente son geográficos. Hay una percepción unánime de que hay escuelas en las que se produce más ausentismo que en otras; que los docentes mejor capacitados o más seguros de sus competencias pedagógicas son los que menos faltan; que en las escuelas en las que que hay un buen director que promueve tareas colaborativas las tasas de ausentismo son menores; y que uno de los factores que en los últimos años ha estimulado la ausencia del docente en la escuela ha sido el cambio de función que ha tenido que adoptar la organización, que ya no sólo educa, sino que, además, sirve de contenedor social.

Teniendo en cuenta esas particularidades, en recomendaciones hechas sobre el tema, el Cippec propuso el año pasado tres ejes de acción: por un lado, afirman, es fundamental mejorar el liderazgo pedagógico en las escuelas; por el otro, apuntan, buenos directores y supervisores escolares generan un clima de compromiso compartido, disminuyen la sensación de soledad de los docentes y fortalecen sus competencias pedagógicas. Advierten, además, sobre la necesidad de reforzar la formación de los docentes y su desarrollo profesional, de acercarles las herramientas necesarias para educar en el contexto actual.

Hace menos de un año, cuando LA GACETA se hizo eco del ausentismo docente en nuestra provincia, la doctora en pedagogía Clotilde Yapur reflexionó: "Con la ausencia del docente, el chico pierde en el proceso mental, en el proceso social de su grupo de aprendizaje, en la cuestión interactiva con sus docentes y, sobre todo, pierde hábitos". Así lo entendieron esta semana los alumnos de la ENET N°5, y por eso su protesta.

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