Salado for export

Dos tucumanos quedaron maravillados con un lugar en el agreste norte santiagueño donde lograron buenas capturas.

EL LUGAR. El Salado ofrece de todo en la Curva del Mantenido. EL LUGAR. El Salado ofrece de todo en la Curva del Mantenido.
06 Junio 2013
La Curva del Mantenido es el lugar que cualquier pescador sueña descubrir. Ubicada en medio de la nada en el departamento Pellegrini, Santiago del Estero, este pequeño paraíso bañado por las aguas del río Salado, no sólo ofrece buenas piezas de casi todas las especies, sino que además representa una oportunidad única para descubrir lo más salvaje de la naturaleza. Martín Jiménez y Álvaro Cabrera Durango fueron los expedicionarios que disfrutaron de dos jornadas inolvidables. "Lo mejor de todo es que nos instalamos en un lugar donde la gente no va, totalmente inhóspito y virgen. Fue sacrificado, pero valió la pena", relatan entusiasmados.

Llegar a este encantador sitio es difícil porque no cualquiera puede hacerlo. Hay que trasladarse hasta Villa Nueva Esperanza, de ahí hasta Las Delicias, pasando por el terrible Bobadal, tomar un camino vecinal hasta encontrar una picada en medio del agreste monte en un paraje, llamado por los lugareños Punta Pozo, que no figura en los mapas.

Los pescadores recorrieron por lo menos 300 kilómetros en más de tres horas, pero ahí no terminó la travesía. Después de dejar la camioneta -el único vehículo con el que se garantiza llegar por el mal estado de los caminos-, hay que cargar el equipo indispensable y caminar por lo menos cinco kilómetros por las sendas de un monte agreste que no les perdona ni una a los inexpertos. El ahicito nomás del lugareño, en esta localidad (como en otras), debe traducirse como lejísimo.

Nada por aquí....
Terminada semejante travesía, los pescadores se encuentran en medio de la nada. Este es un sector de tierra santiagueña famoso por las peleas de hectáreas de montes para cultivar soja. Todo lo malo que allí puede suceder se tapa con el encanto de los paisajes.

Ya en el río, con el canto de las aves como música de fondo, los pescadores se llevaron la primera gran sorpresa. "Veíamos mucha actividad en el río, pero el dorado no picaba. Probamos con todo tipo de carnada y artificiales, pero nada cambió. Posiblemente porque el agua estaba bastante turbia. Sólo conseguimos pescar tarariras de todos los tamaños", relata Cabrera Durango acerca de su experiencia.

Comienza la acción
Las primeras "taruchas" salieron usando mojarra como carnada. Alguna que otra molesta palometa también tomaba el cebo. Pero cuando el sol se perdía en el horizonte, comenzaba la verdadera acción. "Era increíble cómo cambiaba el pique. Por un momento salían tarariras inmensas, después bagres de gran tamaño y cuando aparecía el dorado, las otras especies desaparecían. Lo que más nos llamó la atención es que los mejores piques los tuvimos utilizando trozos de tarucha como carnada", cuenta entusiasmado Jiménez.

Cabrera Durango sabe que la experiencia fue inolvidable porque el lugar que descubrieron es virgen, ya que la mano del hombre aún no comenzó a destruirlo. "No me importa el sacrificio. Iría una y otra vez. Si bien es cierto que todos los amarillos fueron chicones y devolvimos todos, tenemos mucha confianza de que la próxima temporada será mucho más fructífera. Por eso hasta le pusimos un nombre al lugar. Espero que siga siendo así de bueno para siempre", concluye.

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