Lo hallaron en Arsenales y se debate su asesinato

En la Megacausa se trató el caso de un agricultor de Simoca, asesinado en los 70

02 Jun 2013
Rosario Argañaraz fue secuestrado de su casa la madrugada del 8 de enero de 1977 por un grupo armado. Se lo llevaron junto a su hijo Miguel, de 17 años. Al día siguiente, volvieron por otro de sus hijos, Antonio. Los jóvenes fueron liberados. La familia, sin embargo, no supo más de Rosario hasta 2012. Sus restos fueron identificados en una fosa común en el ex Arsenal. Más de 36 años después, el caso por su desaparición y asesinato comenzó a ser tratado esta semana en el juicio por la megacausa "Arsenales II-Jefatura II". El hombre y su hijo Miguel son dos de las más de 200 víctimas del histórico proceso por delitos de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado. Estaba previsto que declararan tanto Miguel como Antonio, pero por problemas de salud sus testimonios serán reprogramados. Quien sí pudo contar lo que vivió fue Rosa Maza, esposa de Antonio. La familia Argañaraz vivía de la caña de azúcar. El día de la detención, Rosa dormía en una casa ubicada detrás de la de sus suegros en Buena Vista, Simoca. Contó que estaba sola, porque su esposo se encontraba trabajando con un tractor en el cañaveral. "Sentí ruidos. Por la ventana vi gente con armas. Decían que en la casa se les proporcionaba comida a los guerrilleros", recordó. Afirmó que ya de día, llegaron soldados y que les relató lo ocurrido. "Me dijeron que eran ellos los que habían andado", lamentó. Y agregó que esa noche se llevaron a su esposo. También el tractor.

"A los días, Antonio volvió. Dijo que estuvo en Nueva Baviera. Quedó una familia destruida. A los meses liberaron a mi cuñado", afirmó Maza. Se cree que Miguel y Rosario estuvieron juntos en un primer momento, en un centro en el que fueron torturados e interrogados. En marzo de 1977, el más joven fue liberado. Rosario fue visto con vida por última vez en el Arsenal.

Durante las audiencias del jueves y el viernes se escucharon declaraciones desgarradoras. Otro de los casos abordados fue el de Alfredo Coronel, un conscripto del Arsenal que permanece desaparecido. El joven de 20 años había trabajado en el Ingenio La Florida. Su esposa, Sebastiana Brizuela, contó que lo detuvieron en su casa, el 21 de junio de 1976, y que fue a buscarlo a la salida del predio militar, pero nunca más lo vio. Repasó que presentaron 51 recursos de hábeas corpus. Luego, testimoniaron un hombre -pariente de Sebastiana- y su esposa (los datos se reservan porque la mujer denunció haber sido víctima de delitos sexuales). El hombre tenía 22 años en ese entonces; ella, 17. Él también era trabajador del ingenio. Ambos fueron detenidos tres veces y en la última estuvieron en el Arsenal. Señalaron a un hombre llamado Víctor Sánchez como su "entregador y torturador". "Vi a mi cuñado en la Colonia de Menores y el Arsenal. Pude hablar con él", comentó el testigo. La sentida declaración de su esposa incluyó detalles escabrosos sobre las penosas condiciones en los sitios de detención.

La semana pasada, se había revivido la historia de las víctimas Teresa Yackel y Margarita Laskowski. Sin conocerse, habían compartido cautiverio el en Arsenal. Habían sido liberadas juntas. Se encontraron en la sala de audiencias, 37 años después. Se había consignado que Teresa había comentado que se decía en el Centro Clandestino que el esposo de Margarita (Adolfo Méndez) habría pertenecido al ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo). Laskowski aclaró, sin embargo, que su esposo no tenía filiación política alguna.

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