Pese a los dólares de la soja, las reservas no pueden recuperarse

Pese a los dólares de la soja, las reservas no pueden recuperarse

El 30% de la caída de los fondos atesorados por el BCRA se debería a la cancelación de deuda con otros bancos centrales

26 Mayo 2013
En lo que va del año, el deterioro del balance cambiario excede las expectativas más pesimistas. Pese a que las liquidaciones del agro ya superan a las de 2012 (cuando en el primer trimestre eran inferiores en casi U$S 1.000 millones), las compras del Banco Central (BCRA) resultan raquíticas: menos de U$S 600 millones en abril, cerca de U$S 250 millones hasta mediados de mayo (al cierre del viernes 17/5), y apenas U$S 590 millones acumulados en el año. Esto representa menos del 10% de los U$S 6.060 millones que se habían comprado en igual período de 2012, aún con la mala cosecha derivada de la sequía. Son cifras ilustrativas de la escasez, plantea el último informe de Empiria Consultores. No obstante, señala que llama la atención que, a pesar de ser un comprador neto, las reservas continúan cayendo en el segundo trimestre (acumulando U$S 4.400 millones en el año, más de un 10% respecto al cierre de 2012), con mermas de más de U$S 900 millones en abril y cerca de U$S 600 millones en lo que va de mayo. "Se suponía que la autoridad monetaria estaría recuperando reservas en el período de mayor liquidación estacional de soja-dólares", según el informe del economista Hernán Lacunza.

¿Qué explica la caída de las reservas? Según Empiria, la merma en la cotización del oro (cerca de un 20% en el año, implican U$S 650 millones de menores reservas respecto al cierre de 2012), los pagos de deuda del Tesoro a bonistas (en torno a los U$S 900 millones) y a organismos internacionales (U$S 350 millones), y la salida de depósitos en dólares (US$ 1.100 millones) explican un 70% de la variación negativa de las reservas.

"El 30% restante, conforme a los balances semanales del BCRA, debe atribuirse a la cancelación de deudas con otros bancos centrales, que corresponden a líneas de crédito que se habían abierto en 2011 para maquillar la caída de reservas en el entorno de las elecciones presidenciales", dice la consultora. No resulta difícil imaginar que esta cancelación de deuda con otros bancos centrales no se debería a una decisión autónoma, sino a un requerimiento de la contraparte, plantea.

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