10 Octubre 2003 Seguir en 
La cantidad de niños que ejercen la mendicidad en el centro de Tucumán ha adquirido extremos alarmantes. Estos menores permanecen en la calle hasta altas horas de la noche, expuestos a todos los riesgos que ello significa para su salud mental y física, y por cierto marginados de toda posibilidad de educación. Es sabido que desarrollan tan triste actividad para beneficio directo de sus aprovechados padres que, generalmente, se encuentran metros más allá controlando el "rendimiento".
Es verdad que existen en nuestro medio meritorias instituciones privadas, que buscan enfrentar este problema de los "chicos de la calle". Pero también es verdad que tienen una dimensión que excede sus posibilidades, por lo que la intervención del Estado resulta tan obligatoria como imprescindible.
Nos parece que es hora de dedicar, a tan grave cuestión localizada en nuestra capital, la atención que realmente merece. En ella hay, por cierto, un duro trasfondo de miseria y de desamparo, producto de la crisis actual que golpea a la comunidad; pero también estamos ante una modalidad de explotación de los niños que, de ninguna manera, debe tolerarse.
Es verdad que existen en nuestro medio meritorias instituciones privadas, que buscan enfrentar este problema de los "chicos de la calle". Pero también es verdad que tienen una dimensión que excede sus posibilidades, por lo que la intervención del Estado resulta tan obligatoria como imprescindible.
Nos parece que es hora de dedicar, a tan grave cuestión localizada en nuestra capital, la atención que realmente merece. En ella hay, por cierto, un duro trasfondo de miseria y de desamparo, producto de la crisis actual que golpea a la comunidad; pero también estamos ante una modalidad de explotación de los niños que, de ninguna manera, debe tolerarse.







