09 Octubre 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El hecho de que el bloque de senadores justicialistas resolviera suspender al juez de la Corte Suprema, Eduardo Moliné O´Connor, un día antes de escuchar su defensa ante la Cámara, es uno de los puntos que el magistrado enfrentado a su juicio político planteará ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El prejuicio que aquella decisión implica resulta un tanto inexplicable, pues el bloque del PJ pudo haber aguardado la exposición del juez sin afectar en absoluto su decisión, evitando con ello la figura de prevaricación que la minoría disidente imputa a sus correligionarios. Ese comportamiento disciplinado ha sido frecuente en la historia legislativa partidaria, recordándose que algo semejante había ocurrido en 1947, cuando la mayoría de los miembros de la Corte fueron removidos, acatándose una orden de Perón en parecidas circunstancias. Moliné, quien espera que la semana próxima sea desplazado de su cargo, agregará en la presentación ante el tribunal de Costa Rica, el hecho de ser acusado por el contenido de sentencias que también firmaron otros jueces pero que, no por ello, serán enjuiciados políticamente. Todas esas situaciones han sido objetadas por la UCR, donde se ha dicho que sin valerse de ellas la situación del juez era insuperable.
Prestigio
Situación muy diferente en cuanto no afecta la imagen de la mayoría del Senado es el curso seguido por el examen del profesor Eugenio Zaffaroni, propuesto por el Poder Ejecutivo como juez de la Corte y con dictánmen favorable, en sustitución de Julio Nazareno. El nuevo procedimiento para las designaciones en el máximo tribunal ha demostrado durante su complejo y transparente trámite suficientes valores para atraer a Buenos Aires a varias personalidades internacionales del derecho. Entre ellas, precisamente, al titular de la Corte nacional costarricense, amigo del examinado, quien asistió a las siete horas de cuestionario a que fue sometido el candidato. Sin embargo, la gran mayoría de apoyos suscitados por las más variadas exposiciones doctrinarias de Zaffaroni, no parece haber sido suficiente para dejar pasar sin reservas el irregular comportamiento impositivo reconocido por el aspirante. Quizá el tema más interesante fue el severo juicio negativo del examinando sobre los decretos de necesidad y urgencia, que ni siquiera están reglamentados pero los presidentes utilizan para eludir al Congreso.
Reprochable
Es muy probable que el más próximo decreto de esa naturaleza se produzca en los días inmediatos para comenzar los cambios en el sistema provisional. El presidente Kirchner ha estado hasta el momento muy limitado en el uso de esas seudo leyes incorporadas a la Constitución en 1994, pero que el Congreso no reglamentó todavía a pesar de la exigencia de los constituyentes. Entre Menem, De la Rúa y Duhalde fueron dictados más de tres centenares sin que en la gran mayoría de los casos hubiese objeciones parlamentarias. (De nuestra Sucursal)
Prestigio
Situación muy diferente en cuanto no afecta la imagen de la mayoría del Senado es el curso seguido por el examen del profesor Eugenio Zaffaroni, propuesto por el Poder Ejecutivo como juez de la Corte y con dictánmen favorable, en sustitución de Julio Nazareno. El nuevo procedimiento para las designaciones en el máximo tribunal ha demostrado durante su complejo y transparente trámite suficientes valores para atraer a Buenos Aires a varias personalidades internacionales del derecho. Entre ellas, precisamente, al titular de la Corte nacional costarricense, amigo del examinado, quien asistió a las siete horas de cuestionario a que fue sometido el candidato. Sin embargo, la gran mayoría de apoyos suscitados por las más variadas exposiciones doctrinarias de Zaffaroni, no parece haber sido suficiente para dejar pasar sin reservas el irregular comportamiento impositivo reconocido por el aspirante. Quizá el tema más interesante fue el severo juicio negativo del examinando sobre los decretos de necesidad y urgencia, que ni siquiera están reglamentados pero los presidentes utilizan para eludir al Congreso.
Reprochable
Es muy probable que el más próximo decreto de esa naturaleza se produzca en los días inmediatos para comenzar los cambios en el sistema provisional. El presidente Kirchner ha estado hasta el momento muy limitado en el uso de esas seudo leyes incorporadas a la Constitución en 1994, pero que el Congreso no reglamentó todavía a pesar de la exigencia de los constituyentes. Entre Menem, De la Rúa y Duhalde fueron dictados más de tres centenares sin que en la gran mayoría de los casos hubiese objeciones parlamentarias. (De nuestra Sucursal)







