Fabersani quedó detenido y criticó a la familia Aráoz

El policía fue alojado en la sede de Bomberos

14 Marzo 2013
Dice que apenas se enteró de que había una orden de arresto en su contra, se puso a disposición de la Justicia. "Me presenté espontáneamente, porque jamás he pensado en evadirme. Además, estoy en espera de que la Corte Suprema resuelva la casación", afirmó Andrés Fabersani en diálogo con LA GACETA desde la sede de la Dirección General de Bomberos, en 25 de Mayo al 1000.

El policía fue condenado a cinco años de prisión por encubrimiento del crimen del ex juez Héctor Agustín Aráoz, pero estaba en libertad hasta tanto se resuelva la apelación. Sin embargo, Benjamín Frías Alurralde, abogado de la familia Aráoz, presentó un recurso para que Fabersani y Alejandro Darío Pérez cumplan prisión efectiva.

"Me llama la atención y me parece sospechoso que la familia del juez Aráoz pida mi detención, porque yo estoy imputado por encubrimento, y que no pida la detención de Ema Gómez, que está imputada por homicidio", advirtió Fabersani.

El policía está detenido, pero no incomunicado. "Jamás ayudé a Ema Gómez a borrar pruebas en la escena del crimen -remarcó-. Está claro que el propósito de la familia del juez y de la Justicia es que se condene a un policía inocente. Que se diga que ha sido una mafia policial que lo mató al juez para que ellos puedan pedir una indemnización de $ 10 millones al Estado", denunció.

El tribunal, integrado por los jueces Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norry y Emilio Páez de la Torre, dictó la sentencia el 18 de mayo de 2011.

"Encubrimiento"

El policía condenado remarcó su inocencia en el caso. "Es una sensación de impotencia, bronca e injusticia, máxime sabiendo que por haber cumplido el deber de policía, la misma justicia que representaba, me involucró en forma ilegítima e intencional en este hecho, con el único propósito de ocultar o encubrir a sus empleados judiciales", precisó.

Fabersani aseguró que el día del crimen había una reunión en la casa del juez, donde participaron más de una docena de personas. "El 26 de noviembre de 2004 estaban festejando el cumpleaños de su empleada María Elena Dip y, a las 16.25, no hicieron nada ellos para evitar este hecho y aprehender a la única asesina", dijo.

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