OVACIONADA. La prensa del festival recibió a Paulina García como "la Meryl Streep de América Latina".
11 Febrero 2013 Seguir en 

El público de la Berlinale salió entusiasmado de la proyección de "Gloria", del chileno Sebastián Lelio. El filme -en concurso por el Oso de Oro- cuenta la historia de una mujer de 58 años, divorciada, que decide no quedarse sola y sale a bailar, en busca de un nuevo amor.
Interpretada por la actriz Paulina García, Gloria, quien ya es abuela, encuentra en una de esas fiestas a Rodolfo (Sergio Hernández), un ex oficial de la Marina mayor que ella. Viven un romance intenso hasta que resurgen los miedos, los prejuicios, la cobardía, sobre todo de parte de él.
Lelio (39 años) comentó que el punto de partida de su película había sido interrogarse acerca del mundo de su madre y de sus amigas. Incluso, Paulina García fue recibida por la prensa del Festival de Berlín como "la Meryl Streep de América Latina"
La película, fue ovacionada y se desmarcó de lo visto hasta ahora en una Berlinale que su director, Dieter Kosslick, ha plagado de personajes de mujeres poderosas, aunque hasta el momento sin el factor de positivismo que emana de esta producción chileno-española.
La realización de Lelio brindó esa dosis que precisaba el festival, en una jornada de competición compartida con "La religieuse", de Guillaume Nicloux, interpretada por Pauline Etienne y Isabelle Huppert y centrada en la estricta, hasta brutal, vida tras los portones de un convento. Es la historia de la rebelión de una de esas monjas, minuciosamente contada, desde la perspectiva de la que se subleva contra el poder de la madre superiora.
A Huppert se la esperaba en Berlín como la primera del contingente de divas francesas que Kosslick ha preparado. Seguirán Juliette Binoche, como "Camille Claudel". y Catherine Deneuve, en "Elle s'en va".
La tercera en competición era la canadiense "Vic+Flo ont vu un ours", de Denis Côte, asimismo centrada en dos mujeres, una lesbiana "auténtica" y su novia -a la que en realidad le gustan los hombres-, en una historia oscura en la que se mezclan pasados carcelarios, venganzas y amenazas.
Más allá de los frondosos bosques canadienses y de los altos muros del convento, "Gloria" aportó el resplandor de la mujer que sabe sonreírle a la vida, desde un Santiago de Chile que, asimismo, se sacude los corsés del pasado.
Interpretada por la actriz Paulina García, Gloria, quien ya es abuela, encuentra en una de esas fiestas a Rodolfo (Sergio Hernández), un ex oficial de la Marina mayor que ella. Viven un romance intenso hasta que resurgen los miedos, los prejuicios, la cobardía, sobre todo de parte de él.
Lelio (39 años) comentó que el punto de partida de su película había sido interrogarse acerca del mundo de su madre y de sus amigas. Incluso, Paulina García fue recibida por la prensa del Festival de Berlín como "la Meryl Streep de América Latina"
La película, fue ovacionada y se desmarcó de lo visto hasta ahora en una Berlinale que su director, Dieter Kosslick, ha plagado de personajes de mujeres poderosas, aunque hasta el momento sin el factor de positivismo que emana de esta producción chileno-española.
La realización de Lelio brindó esa dosis que precisaba el festival, en una jornada de competición compartida con "La religieuse", de Guillaume Nicloux, interpretada por Pauline Etienne y Isabelle Huppert y centrada en la estricta, hasta brutal, vida tras los portones de un convento. Es la historia de la rebelión de una de esas monjas, minuciosamente contada, desde la perspectiva de la que se subleva contra el poder de la madre superiora.
A Huppert se la esperaba en Berlín como la primera del contingente de divas francesas que Kosslick ha preparado. Seguirán Juliette Binoche, como "Camille Claudel". y Catherine Deneuve, en "Elle s'en va".
La tercera en competición era la canadiense "Vic+Flo ont vu un ours", de Denis Côte, asimismo centrada en dos mujeres, una lesbiana "auténtica" y su novia -a la que en realidad le gustan los hombres-, en una historia oscura en la que se mezclan pasados carcelarios, venganzas y amenazas.
Más allá de los frondosos bosques canadienses y de los altos muros del convento, "Gloria" aportó el resplandor de la mujer que sabe sonreírle a la vida, desde un Santiago de Chile que, asimismo, se sacude los corsés del pasado.







