Las partículas en suspensión nos están fagocitando la salud, y las cosas son mucho peores de lo que pensábamos. La OMS ha publicado un informe contundente al respecto. Está en inglés en la web (http://www.euro.who.int/__data/assets/pdf_file/0020/182432/e96762-final.pdf). ¿Cuáles son sus conclusiones? De acuerdo con estudios realizados durante los últimos ocho años, se advierte la multiplicación de enfermedades, desde cáncer a diabetes y ateroesclerosis, pasando por todos las etapas de los males respiratorios. Todo en una proporción mayor a la estimada a mediados de la década pasada.
Esas partículas en suspensión que pululan por Tucumán durante meses y meses figuran entre los principales agentes nocivos. Algunas se quedan en la garganta, otras llegan a los pulmones y están las que aterrizan en la sangre. Las producen los escapes de los vehículos y las industrias que gambetean las leyes y envenenan el aire y el agua. También las cubiertas quemadas. El humo, el hollín.
Permanecer indiferentes ante esta clase de advertencia es propio de suicidas. Nos están explicando con lujo de detalles cómo la contaminación va minando nuestra calidad de vida. ¿Vamos a seguir de brazos cruzados?
Esas partículas en suspensión que pululan por Tucumán durante meses y meses figuran entre los principales agentes nocivos. Algunas se quedan en la garganta, otras llegan a los pulmones y están las que aterrizan en la sangre. Las producen los escapes de los vehículos y las industrias que gambetean las leyes y envenenan el aire y el agua. También las cubiertas quemadas. El humo, el hollín.
Permanecer indiferentes ante esta clase de advertencia es propio de suicidas. Nos están explicando con lujo de detalles cómo la contaminación va minando nuestra calidad de vida. ¿Vamos a seguir de brazos cruzados?








