Después que los editores exponen sus temas y lanzan su apuesta para ganarse el lugar principal de la tapa, empieza a proyectarse las mejores imágenes que tenemos para hacer el foco del diario papel. Como en una subasta empiezan a desgranarse argumentos hasta que el consenso baja el martillo. Ayer el martillo se bajó antes de empezar. La discusión -y los chistes, claro- se posaron sobre la llama que cruzaba la ruta. La reunión se fue para otro lado porque lejos de analizar los temas y la forma en que se podía presentar la tapa que ustedes lectores ya vieron, nos pusimos a debatir sobre el destino de este animal y, específicamente, si llegó vivo a la otra banquina. Un jefe de deportes intentaba dilucidar de quién era el vehículo que podría haberla embestido para dilucidar si golpeó o no a la llama. Sin dudas estos días el Dakar impondrá no sólo las tapas sino también muchas cuestiones de los tucumanos.
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