El combate de la Vuelta de Obligado

POSTURA. O'Donnell presenta a Rosas como encarnación de la soberanía. ELMENSAJERODIARIO.COM.AR POSTURA. O'Donnell presenta a Rosas como encarnación de la soberanía. ELMENSAJERODIARIO.COM.AR
13 Enero 2013

HISTORIA

LA GRAN EPOPEYA

PACHO O'DONNELL

(Aguilar - Buenos Aires)

Escribir historia supone, como toda actividad intelectual con pretensiones científicas, seguir estrictamente un protocolo, un método, ciertas reglas y determinados procedimientos en los cuales la actitud crítica es lo esencial. A su vez, divulgar para el gran público el resultado de la tarea de los historiadores, sobre cualquier temática, también implica atenerse a ciertas normas, entre las cuales, un conocimiento actualizado sobre el estado de las investigaciones constituye uno de los principios fundamentales. La Gran Epopeya no guarda ninguna de estas reglas. Con un discurso, plagado de adjetivos, detenido en los años 60 -década de apogeo del heterogéneo movimiento conocido como "revisionismo histórico"- y desconociendo las investigaciones que se realizaron en los últimos 40 años, el autor ofrece una apología, sin matización alguna, de la figura de Juan Manuel de Rosas. Así transcurren 98 capítulos con citas de fragmentos, frases, ideas y expresiones de actores de la época (Alberdi, San Martín, Darwin, Aráoz de La Madrid, entre otros) y de los principales exponentes del revisionismo como José María Rosa y Manuel Gálvez, a fin de retratar el espíritu personal y público de "El Restaurador". El esquema que ofrece O'Donnell es simple y hasta maniqueo: Rosas sería la encarnación de la soberanía nacional y el combate de la Vuelta de Obligado constituiría el punto culminante de su lucha contra el "imperialismo", así como su tenaz "oposición a la enajenación de parte del territorio nacional".

Esta interpretación sería respetable y los lectores deseosos de aprehender las claves de nuestro pasado podrían considerarla si no se tratara de un elemental panegírico, un género reñido con el pensamiento crítico, condición sine qua non para que una obra sea histórica. La Gran Epopeya no es, entonces, un libro de historia como la conciben los historiadores con formación profesional. Tampoco es un buen texto de divulgación en la materia. A nuestros ojos se trata de una compilación de información proveniente de fuentes y bibliografía de muy diversa índole, calidad y fiabilidad, intercalada con ideas, opiniones, comentarios y afirmaciones desordenadas -y un tanto caprichosas- de un "psicoanalista devenido en historiador vocacional".

© LA GACETA

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MARÍA PAULA PAROLO

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