REPUGNANTE. Las altas temperaturas complican aún más la situación de los vecinos. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
08 Enero 2013 Seguir en 

Bajo el sol se descomponen todo tipo de desperdicios y el olor es repugnante. A los personas que viven en los alrededores de Castro Barros al 900 lo único que se les puede tener es lástima, porque les toca convivir con un basural que parece eterno: a pesar de que la Municipalidad lo limpió el domingo, los carreros ya volvieron a ensuciarlo.
Entre los vecinos de la zona reina la desesperanza. "No hay caso; no creo que esto cambie. La Municipalidad hace las limpiezas, pero los carreros llegan cinco minutos después de que terminan de levantar la basura", se lamentó la encargada de una lavandería que está del otro lado de la avenida Belgrano.
El miércoles pasado, la Municipalidad utilizó máquinas y camiones para limpiar esa cuadra. El domingo repitieron el trabajo. Hoy, la mugre cubre parte de la calle nuevamente. LA GACETA©
Entre los vecinos de la zona reina la desesperanza. "No hay caso; no creo que esto cambie. La Municipalidad hace las limpiezas, pero los carreros llegan cinco minutos después de que terminan de levantar la basura", se lamentó la encargada de una lavandería que está del otro lado de la avenida Belgrano.
El miércoles pasado, la Municipalidad utilizó máquinas y camiones para limpiar esa cuadra. El domingo repitieron el trabajo. Hoy, la mugre cubre parte de la calle nuevamente. LA GACETA©
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