Para muchos, es superstición de redacciones. Claro que no es una obsesión, ni engendra fobias, ni posee rituales para conjurarla, pero siempre se cuela, en clave de humor. Pretende que dar algo por sentado es garantía de que ocurrirá lo contrario. Y ayer (alguien recitaría, después, el refrán que dice "pero de que las hay, las hay"), esta suerte de maldición apareció...
El viernes, los editores anticiparon los temas planificados para la edición dominical. Y ayer, el secretario de Redacción dejó planteada la portada antes del mediodía. "Tentamos la suerte", arriesgó un jefe. "Sábado tranquilo", contestó otro. Y a las 18, de repente, la Presidenta se despachó contra jueces y opositores por Twitter...
Aunque la superstición fue reivindicada, en rigor, es la advertencia del economista John Maynard Keynes la que se erige triunfante: "cuando esperamos que ocurra lo inevitable, surge lo imprevisto". La lógica es la que acecha. Al periodismo, sí. Y a la política, sobre todo.
El viernes, los editores anticiparon los temas planificados para la edición dominical. Y ayer, el secretario de Redacción dejó planteada la portada antes del mediodía. "Tentamos la suerte", arriesgó un jefe. "Sábado tranquilo", contestó otro. Y a las 18, de repente, la Presidenta se despachó contra jueces y opositores por Twitter...
Aunque la superstición fue reivindicada, en rigor, es la advertencia del economista John Maynard Keynes la que se erige triunfante: "cuando esperamos que ocurra lo inevitable, surge lo imprevisto". La lógica es la que acecha. Al periodismo, sí. Y a la política, sobre todo.








