Alperovich debe estar haciendo algo mal a los ojos del cristinismo. ¿Por qué? Detengámonos en algunos sucesos de las últimas semanas para tratar de avalar esta idea: 1- versiones sobre el posible alejamiento de Beatriz Rojkés de la presidencia provisional del Senado -alimentadas supuestamente por Miguel Pichetto, aunque este ahora lo niegue enfáticamente-, 2- rumores de desplazamiento de Juan Manzur como ministro de Salud, 3- una "vuelta de rostro" del Gobierno nacional a la Provincia por el fallo sobre el caso Marita Verón. En estos tres elementos, con nombres propios, surge el gobernador como común denominador. ¿Se debe interpretar que detrás de todos estos hechos -cuyas usinas interesadas están en el poder central- hay un mensaje cifrado para el titular del Poder Ejecutivo? ¿Cuál? En todo caso, ¿por qué desconfiarían de Alperovich como para enviarle tantas indirectas? Analicemos qué pasa en el seno del cristinismo para buscar respuestas posibles a esta pregunta.
En el Gobierno nacional se están evaluando a diario conductas en función de lealtades o traiciones hacia la actual conductora de la gestión. Al que más se ataca es a Daniel Scioli, porque blanqueó sus ambiciones presidenciales. Un impertinente competidor a los ojos "K", pero para nada ingenuo. Picó en punta mostrándose diferente en cuanto a las acciones que marcan el modelo político del oficialismo nacional: se reivindica dialoguista y no confrontativo, abierto a todas las expresiones políticas. Lo aplaude el peronismo disidente, el ala dura del gremialismo y, seguramente, lo observan sus propios pares provinciales. Los "K" estarían evaluando que uno de los mandatarios que está tendiendo puentes con el bonaerense es Alperovich. Y para que no "tire líneas", por las dudas, le recuerdan no de buenas maneras de qué lado juega y cómo debe hacerlo en el país de la Presidenta.
¿Los cristinistas tienen motivos para sospechar sobre las preferencias políticas del tucumano? Veamos qué dice el archivo. En abril de 2010, Néstor Kirchner subió en el avión que viajó a los Estados Unidos a Alperovich y a Scioli. En esa ocasión se especuló, a nivel nacional, que ambos integrarían la eventual fórmula presidencial del oficialismo. El propio Kirchner motorizó un operativo para mostrar que el "modelo" de entonces tenía rostros que aseguraban su continuidad. Algunos tendrán memoria y verán allí la semilla de una alianza peligrosa. Para evitar que germine le avisan que no ose dar un mal paso y se tiente con "viejos" socios. Hoy todos deben ser cristinistas y obrar en consecuencia. Nada de guiños. Así se explica que frente a la aparición en un medio porteño de un respaldo del tucumano a Scioli, Alperovich emitiera un comunicado afirmando su "apoyo irrestricto" al modelo kirchnerista. Ocurrió el 4 de julio. Si embargo, entre las huestes alperovichistas entienden que a la hora de tomar una decisión, al mandatario no le temblará el pulso para cambiar de bando, o subirse a otro barco. Lo calculan también en la Casa Rosada.
Es decir, si unimos aquellos tres sucesos veríamos entre líneas que en la Nación parece tener dudas sobre Alperovich, por eso le estarían recordando que la lealtad es un gesto permanente y que hay que jugarse todos los días por el modelo. Sumando acciones contra Scioli, claro. Hoy, precisamente, el gobernador viajará a Buenos Aires para conseguir más obras para Tucumán. Bajo el brazo llevaría el inicio del jury de enjuiciamiento para los tres jueces de la polémica sentencia por Marita Verón. Le serviría para "congraciarse" con el cristinismo que respaldó totalmente a Susana Trimarco y que lo descolocó. Alperovich, mal que le pese, debe demostrar que está encaminado en la dirección K y que sigue la huella del cristinismo puro.
En el Gobierno nacional se están evaluando a diario conductas en función de lealtades o traiciones hacia la actual conductora de la gestión. Al que más se ataca es a Daniel Scioli, porque blanqueó sus ambiciones presidenciales. Un impertinente competidor a los ojos "K", pero para nada ingenuo. Picó en punta mostrándose diferente en cuanto a las acciones que marcan el modelo político del oficialismo nacional: se reivindica dialoguista y no confrontativo, abierto a todas las expresiones políticas. Lo aplaude el peronismo disidente, el ala dura del gremialismo y, seguramente, lo observan sus propios pares provinciales. Los "K" estarían evaluando que uno de los mandatarios que está tendiendo puentes con el bonaerense es Alperovich. Y para que no "tire líneas", por las dudas, le recuerdan no de buenas maneras de qué lado juega y cómo debe hacerlo en el país de la Presidenta.
¿Los cristinistas tienen motivos para sospechar sobre las preferencias políticas del tucumano? Veamos qué dice el archivo. En abril de 2010, Néstor Kirchner subió en el avión que viajó a los Estados Unidos a Alperovich y a Scioli. En esa ocasión se especuló, a nivel nacional, que ambos integrarían la eventual fórmula presidencial del oficialismo. El propio Kirchner motorizó un operativo para mostrar que el "modelo" de entonces tenía rostros que aseguraban su continuidad. Algunos tendrán memoria y verán allí la semilla de una alianza peligrosa. Para evitar que germine le avisan que no ose dar un mal paso y se tiente con "viejos" socios. Hoy todos deben ser cristinistas y obrar en consecuencia. Nada de guiños. Así se explica que frente a la aparición en un medio porteño de un respaldo del tucumano a Scioli, Alperovich emitiera un comunicado afirmando su "apoyo irrestricto" al modelo kirchnerista. Ocurrió el 4 de julio. Si embargo, entre las huestes alperovichistas entienden que a la hora de tomar una decisión, al mandatario no le temblará el pulso para cambiar de bando, o subirse a otro barco. Lo calculan también en la Casa Rosada.
Es decir, si unimos aquellos tres sucesos veríamos entre líneas que en la Nación parece tener dudas sobre Alperovich, por eso le estarían recordando que la lealtad es un gesto permanente y que hay que jugarse todos los días por el modelo. Sumando acciones contra Scioli, claro. Hoy, precisamente, el gobernador viajará a Buenos Aires para conseguir más obras para Tucumán. Bajo el brazo llevaría el inicio del jury de enjuiciamiento para los tres jueces de la polémica sentencia por Marita Verón. Le serviría para "congraciarse" con el cristinismo que respaldó totalmente a Susana Trimarco y que lo descolocó. Alperovich, mal que le pese, debe demostrar que está encaminado en la dirección K y que sigue la huella del cristinismo puro.








