MUY CREATIVO. Gonzalo Heredia contó que le gusta construir personajes que no se parezcan en nada a él. TELAM

A ojos de quien no lo conoce -o de quien lo conoce solo a través de la prensa- el año que se va ha sido para Gonzalo Heredia sinónimo de amargura. Veamos: "Lobo", la ficción que encabezó en El Trece, no alcanzó el rating esperado y debió ser levantada antes de lo previsto; casi se agarró a piñas con un hombre que lo había insultado en medio de una función de teatro; y, para coronar la mala suerte, un grupo armado de delincuentes asaltó su casa mientras él y su pequeño hijo estaban adentro de ella.
Pero el actor desecha la palabra disgusto y prefiere, en cambio, hablar de crisis y nuevas oportunidades. Probablemente porque estas ya se le han presentado: acaba de finalizar la filmación de "Omisión", un policial negro dirigido por Marcelo Páez Cubells. Interpreta a Santiago Murray, un sacerdote que se convierte en confesor de un asesino serial interpretado por Carlos Belloso. Debido a su sigilo sacramental, el cura se debate entre guardar el secreto o actuar para salvar a posibles víctimas.
También forman parte del elenco Eleonora Wexler como Clara Aguirre, secretaria de una Fiscalía, ex novia del cura y quien decide investigar los crímenes. Lorenzo Quinteros interpreta a Carlos Robledo, el sacerdote a cargo de la Iglesia donde llega a trabajar Murray, de quien es su mentor y figura paterna. Heredia habló sobre la película en una entrevista que brindó a la agencia de noticias Télam.
- ¿Suelen ocurrir estos episodios entre los curas?
- Para preparar el papel hablé con curas que me contaron que confesaron a gente con temas muy personales, que los tocaban muy de cerca, que les costaba despegarse de eso y que hasta veían a esas personas por fuera de la Iglesia. Fue interesante ver cómo quedaban frente a eso.
- ¿Y el derecho canónico establece alguna sanción si se revela el testimonio?
- Si los curas denuncian algo, por ejemplo a la Policía, desde ese momento dejan de ser curas. Se rompe el círculo sacramental.
- ¿Cuál es la historia de Santiago Murray?
- Mi personaje estuvo viviendo en España y la historia empieza el primer día en que regresa a Buenos Aires. Él había viajado por un hecho traumático, en España ingresa en un seminario y allí va descubriendo su camino como sacerdote.

- ¿Cuál es su pasado oculto?
- Era una persona que vivía en el exceso y que llevaba las cosas al límite, incluso mientras es religioso insiste en llevar las cosas al límite. Lo charlamos mucho con Marcelo y estuvimos de acuerdo en que fuera un tipo al que le costara sacar afuera sus problemas, al que la procesión le marchara por dentro.

- ¿Qué clase de párroco es?
- No es un cura conservador, pero sí devoto y creyente. Está al límite siempre, en el borde. Teniendo en cuenta esos datos empecé a construir un perfil muy obsesivo.
- ¿Querías hacer un policial?
- Estaba leyendo mucho policial negro y cuando me llegó esto, me encantó. Me pareció un desafío después de "Felicitas", de la televisión y el teatro, y empecé a armar mi personaje. No abunda el policial negro argentino, también por eso me interesó. Con "Lobo", con cualquier personaje, siempre estuve dispuesto a todo y con ganas de construir personajes que no se parezcan en nada a mí. Y acá había muchas aristas para construir situaciones, y me hizo pensar y ahondar más en lugares donde nunca había estado. En la TV se valora lo que garpa más en ese momento, lo que gusta, lo que da más rating, y algunas cosas se disipan. En el cine tenés una caja de resonancia diferente, otro tipo de formas, métodos y material para trabajar.
- ¿Cómo fue este año, con una tira como "Lobo", que no funcionó, para luego bajar el perfil y trabajar en teatro?
- 2012 fue bastante original, novedoso. En las crisis es cuando más se aprende y más cosas buenas se sacan. Lo de la TV me desencantó un poco porque preparás algo, no se da y hay un poco de frustración, pero no es tan traumático todo.
- ¿Qué proyectos tenés para 2013?
- En marzo empiezo a grabar un unitario de Pol-ka con Joaquín Furriel y Julio Chávez. Yo hago de un abogado carancho; Chávez y Joaquín interpretan a dos abogados del conurbano y mi personaje trabaja en el mismo estudio que ellos. Además, el 9 de enero estrenamos la obra "El Don de la Palabra", en el Teatro Picadilly, dirigida por Alejandro Tantanian y coprotagonizada por Andrea Politti, Sofía Gala Castiglione y Guillermo Arengo. El espectáculo es la presentación en Argentina del dramaturgo y guionista australiano Andrew Bovell.







