Duró poco más de un año, el tiempo suficiente para comprobar -otra vez- que los proyectos artísticos se pagan demasiado caro en Tucumán; para evidenciar que nuestros artistas pueden ser reconocidos y elogiados en Buenos Aires o en Rosario, y más allá de las fronteras nacionales, pero que sus obras poco o nada se venden; ni siquiera para pagar el alquiler de un local. Anoche cerró el Espacio La Punta Arte Contemporáneo, en barrio Norte, con lo que el llamado Palermo-Tucson quedó como un sueño incumplido.
Durante la primera semana de septiembre de 2011, entre las calles Rivadavia, Monteagudo, Santa Fe y Marcos Paz una nueva galería de arte se había instalado, con lo que sumaban tres las ubicadas en esa media manzana que limita el pasaje Bertrés.
La Punta se había mudado de una humilde esquina de Villa Alem a un cubo blanco vidriado, minimalista, en el pasaje Bertrés 225. Al lado funcionaba AC Espacio de Arte Contemporáneo (que cerró hace meses), y a la vuelta, El Taller (Santa Fe 240), que atienden Mariana Sabeh y María Elvira Forenza. Son las únicas que quedan porque su espacio vive, principalmente, de otras actividades.
El cierre de La Punta -uno de los pocos realmente independientes- es un dato mayor si se toma en cuenta que su perspectiva había sido plantarse como galería de arte, más que como espacio de difusión y exposición. Así al menos lo hizo en la última edición de la feria Arte-BA, donde varios de los artistas que mostraron sus trabajos vendieron
Con la baja de La Punta, y con excepción de El Taller y Rusia Galería, no quedan otros grupos en la ciudad que se planteen como tales. Por el contrario, hay artistas que casi no exhiben en estos lugares pero sí venden sus pinturas porque han sabido crear su propio público y orientar su obra a determinados sectores, con eventos similares a subastas en domicilios privados, por ejemplo.
El problema contrasta con la situación del mercado del arte en general. En un balance del año que realiza la agencia DPA se informa: "el sector del arte volvió a alzarse en 2012 como un puerto de inversión seguro en medio del temporal económico y no solo porque el mercado creció, sino porque además dejó varios récords para la historia. Además del éxito en las subastas, el año estuvo marcado por sonadísimos robos, descubrimientos de importantes obras y grandes exposiciones, y no exento de agridulces anécdotas. 2012 volvió a dejar claro que en el mundo del arte no hay crisis".
Es verdad: Buenos Aires está muy lejos de esta realidad que plantea la agencia alemana, pero también, lejos, muy lejos de lo que sucede en Tucumán.
Durante la primera semana de septiembre de 2011, entre las calles Rivadavia, Monteagudo, Santa Fe y Marcos Paz una nueva galería de arte se había instalado, con lo que sumaban tres las ubicadas en esa media manzana que limita el pasaje Bertrés.
La Punta se había mudado de una humilde esquina de Villa Alem a un cubo blanco vidriado, minimalista, en el pasaje Bertrés 225. Al lado funcionaba AC Espacio de Arte Contemporáneo (que cerró hace meses), y a la vuelta, El Taller (Santa Fe 240), que atienden Mariana Sabeh y María Elvira Forenza. Son las únicas que quedan porque su espacio vive, principalmente, de otras actividades.
El cierre de La Punta -uno de los pocos realmente independientes- es un dato mayor si se toma en cuenta que su perspectiva había sido plantarse como galería de arte, más que como espacio de difusión y exposición. Así al menos lo hizo en la última edición de la feria Arte-BA, donde varios de los artistas que mostraron sus trabajos vendieron
Con la baja de La Punta, y con excepción de El Taller y Rusia Galería, no quedan otros grupos en la ciudad que se planteen como tales. Por el contrario, hay artistas que casi no exhiben en estos lugares pero sí venden sus pinturas porque han sabido crear su propio público y orientar su obra a determinados sectores, con eventos similares a subastas en domicilios privados, por ejemplo.
El problema contrasta con la situación del mercado del arte en general. En un balance del año que realiza la agencia DPA se informa: "el sector del arte volvió a alzarse en 2012 como un puerto de inversión seguro en medio del temporal económico y no solo porque el mercado creció, sino porque además dejó varios récords para la historia. Además del éxito en las subastas, el año estuvo marcado por sonadísimos robos, descubrimientos de importantes obras y grandes exposiciones, y no exento de agridulces anécdotas. 2012 volvió a dejar claro que en el mundo del arte no hay crisis".
Es verdad: Buenos Aires está muy lejos de esta realidad que plantea la agencia alemana, pero también, lejos, muy lejos de lo que sucede en Tucumán.
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