"No están saqueando, están robando". Desde twitter, una compañera alertaba sobre el ataque que sufrían los puesteros del barrio Independencia, mientras los editores discutían los títulos de tapa. La movilización fue inmediata y, con los minutos, obligó a un despliegue aún mayor del que en un principio se había previsto, con cambios constantes. En medio de llamados urgentes, las versiones y las confirmaciones se sucedían sin descanso. La versión on line no daba abasto para las actualizaciones. La ola de ataques que recorre gran parte del país no dejó afuera a Tucumán. Mientras, en el centro, miles de personas apuraban el paso para tratar de cerrar las compras navideñas y entraron en pánico. Fue un día de miércoles, con nombre de sábado en el calendario. Los que para esta época auguran felicidades y paz deben saber que sus deseos ya quedaron sepultados.








