LA GACETA / ARCHIVO

HISTORIA
EL PRIMER PERONISMO EN TUCUMÁN
FLORENCIA GUTIÉRREZ Y GUSTAVO RUBINSTEIN (COMPS.)
(Edunt - Tucumán)
El peronismo emergió como un fenómeno que impactó profundamente en la sociedad, abarcó todas las esferas de la Argentina y su proyección contemporánea es aún materia de vivas controversias. La compilación dirigida por Gustavo Rubinstein y Florencia Gutiérrez se focaliza en Tucumán, que se erigió desde 1945 en una de las fortalezas electorales de la corriente fundada por Juan Domingo Perón. Una serie de entrevistas a diferentes actores vinculados con la organización gremial del proletariado azucarero enriquecen la propuesta.
Mariana Parra y Graciela Ulivarri, en Política y mundo del trabajo en los años 30, describen que Tucumán se apartó de la fisonomía fraudulenta de la Década Infame, por la coincidencia de intereses entre los radicales concurrencistas y el gobierno de Agustín P. Justo. Al quebrar la política de abstención del comité nacional de la UCR, Justo les garantizó elecciones transparentes a los radicales tucumanos y apoyó con obras públicas a la gestión de Miguel Campero. En el plano provincial, el Estado salió en defensa de los intereses de los trabajadores. A Campero se lo acusaba de abanderado del obrerismo, mientras que los conservadores le imputaban exacerbar las pasiones populares.
Fotia y radicales
Rubinstein se ocupa de la experiencia del PJ y sus conflictos internos entre 1946-55. Fotia convirtió a Tucumán en uno de los bastiones electorales del peronismo en el país. En la primera etapa se hizo fuerte en las boletas del laborismo y pretendió incidir en la candidatura a gobernador, pero Perón impuso a Carlos Domínguez. El verticalismo apareció en la escena. La huelga azucarera de 1949 le puso límites a la autonomía de Fotia, que permaneció intervenida hasta la caída de Perón en 1955.
En medio de esa crisis, la fórmula Fernando Riera - Arturo del Río profundizó la subordinación a Perón, mientras que la de Luis Cruz - Vicente Miguez consagró a sindicalistas no azucareros.
El análisis de la crisis radical tras la irrupción del peronismo lo aborda Lisandro Lichtmajer, quien detalla la lucha entre los unionistas y los dirigentes jóvenes que se identificarían con Intransigencia y Renovación. Celestino Gelsi brilló en esa tarea de reconstrucción política, que buscó rehacer el partido y equilibrar la influencia de los industriales azucareros. El radicalismo, a partir de 1949, desarrollará una fuerte acción opositora, ya que, según Lichtmajer, sus dirigentes creían que había pasado lo peor de la crisis.
Gutiérrez explica que los sindicatos de base de Fotia gozaron de un marco de autonomía que generó conflictos laborales en los ingenios hasta la huelga azucarera de 1949. Ese año, Perón desbarató la protesta, cuestionó a los dirigentes e intervino la central azucarera. La reforma del estatuto de esta modificó sensiblemente.
Iglesia y Universidad
Las relaciones de la Iglesia con el peronismo, que explora Lucía Santos Lepera, muestra facetas diferenciadas con los obispos Barrere y Aramburu. En la primera hubo roces con el poder peronista, en tanto Aramburu mantuvo una vinculación no traumática con el gobierno de Cruz. La identificación de sacerdotes con Eva Perón fue fuente de problemas.
María Celia Bravo despliega el plan de reorganización que emprendió Horacio Descole, en pro de la modernización académica de la UNT, compatible con el proyecto de inserción regional. La Ciudad Universitaria era su obra maestra, pero la crisis de 1949 frustró la iniciativa. Oscar Chamosa detalla las conexiones entre el peronismo y el folclore.
El ex sindicalista Rafael De Santis precisó aspectos de la relación entre Fotia y Acdel Vilas, primer comandante del Operativo Independencia. Fotia llegaba en auxilio de ellos (los detenidos), a defenderlos y a aclarar la situación. "Y eso nos permitió en la época de Vilas salvar cientos de compañeros, no así del torturador Bussi", dijo De Santis. Aunque admite desconocer a ciencia cierta quién mato a Atilio Santillán, el gremialista consigna que Roberto Gorriarán Merlo, ex jefe del ERP, atribuyó el asesinato a su organización.
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Carlos Abrehu







