Conversando con Luisa Valenzuela
En su última novela arma un rompecabezas perfecto del nacimiento y la infancia de Perón. "Como si hubiese jugado al destino en una mágica apuesta logré conservar hasta hoy el origen de mi nacimiento como un profundo secreto." Con este epígrafe, Valenzuela abre La máscara sarda, libro que nació en Cerdeña, el día de Carnaval cuando le dijeron que allí había nacido el General
MEMORIA CONFUNDIDA CON LEYENDA. La infancia de Perón reposa en la incertidumbre: así se construyen mitos. LA GACETA / ARCHIVO

Por Marcos Rosenzvaig - Para LA GACETA - Buenos Aires
El nacimiento de los héroes es tan especial como incierto. Hay un enigma, pero no a resolver, porque la necesidad del mito en los pueblos es más fuerte que la supuesta verdad. La infancia de Perón reposa en la incertidumbre. ¿Acaso nació de madre tehuelche el 7 de octubre de 1893 en Roque Pérez? ¿El 8 de octubre de 1895 en Lobos? ¿O en Mamoiada (Cerdeña) y se llamó Giovanni Piras? La memoria se confunde con la leyenda y esta, a su vez, con dichos, escritos, fábulas. Moisés fue encontrado por la hija del faraón en una cesta que flotaba en los juncos del Nilo; Jesús nació de una virgen, bajo una estrella de Oriente; Edipo fue exiliado para morir en el monte. Y si continuamos en el espiral ascendente de los mitos modernos argentinos, nos damos cuenta que el lugar del nacimiento de Evita fue "Junín" y para otros "Los Toldos", y que el de Carlos Gardel aconteció en Toulouse, Montevideo o Buenos Aires, y aunque la historia oficial consigna y dé razones para establecer la patria francesa, el mito reclama lo oculto, el misterio, lo insondable. Así también aconteció con la infancia y el nacimiento de Perón.
Luisa Valenzuela es una auténtica viajera. Esa clase de personas que confían en la intuición para cambiar en un instante el rumbo del viaje. Ella estaba escribiendo un libro sobre máscaras -entrar en su casa es toparse con más de 100 de ellas- y que el viaje a Cerdeña en febrero de 2012 era una instancia más para el conocimiento de la cultura sarda. "Sucedió que desbordada por los carnavales de la Mamoiada, un día, apenas llegada, el presidente de una de las dos asociaciones de Mamuthònes e Issohadores -las máscaras más representativas de la isla- entre medio de la algarabía de embozos, cantos y música me dijo: 'si usted es argentina debería saber que Juan Domingo Perón nació aquí, por eso ese hotel se llama La Rosada. La historia cuenta que un emigrante sardo de principios del siglo XX, en el más absoluto secreto, logró convertirse en otro'", relata Valenzuela.
Inmersa en el carnaval, subyugada por ese universo de magia y de ritos ancestrales, percibió de golpe que esas máscaras ocultaban algo: el nacimiento de Perón.
Profundo secreto
La noticia la llevó a investigar. Adquirió libros, recortes periodísticos de 1950, documentación que a todas luces acreditaba el nacimiento de Perón. En un primer momento pensó en escribir un artículo, luego supo que había algo más grande: una novela, La máscara Sarda.
"Como si hubiese jugado al destino en una mágica apuesta logré conservar hasta hoy el origen de mi nacimiento como un profundo secreto." Con este epígrafe tomado de Yo, Perón de Enrique Pavón Pereyra, Valenzuela abre su novela, y estampa, de este modo, en el imaginario popular el secreto de su origen. "Si el origen es claro -agrega la autora- sos un ser humano, pero si este deambula en las oscuridades sos un mito, un Dios, una deidad encima de la instancia humana."
La novela comenzaba a perfilarse aunque carecía de argumento. La primera idea fue crear múltiples realidades paralelas; en una de ellas Perón nacía en Cerdeña. Pero esta idea la abandonó rápidamente y en su lugar volvió a instalarse la figura de López Rega, alguien que Valenzuela conocía desde su novela Cola de lagartija.
Cuando regresó de Cerdeña a Buenos Aires, esta viajera impenitente, suspendió compromisos con universidades en California y decidió abocarse a su proyecto. "Unos cólicos me obligaron a suspender el viaje, y es que la novela comenzaba a ser escrita con mi propio cuerpo. Perón tenía problemas de próstata, yo de panza; la novela traía su propia curación en la planta de molle, tan sarda como Argentina. La escribí en tres meses, como poseída y con una inmensa felicidad".
La envidia de López Rega y su ambición al poder resultaron un motor para el desarrollo del personaje dentro de la novela. En una oportunidad Valenzuela supo de una cena de Perón con Cámpora y Stroessner en el Paraguay; supo también que López Rega entró en el momento en que Stroessner le preguntó en quién iba a delegar la presidencia. Perón le contestó que en Cámpora, y López Rega, que ya se imaginaba en el poder, debió haber mascullado su envidia y su odio, mucho más cuando Perón lo despachó diciéndole: ¿Usted ya cenó, verdad, Lopecito?
Un libro de Jorge Semprún, Viviré con tu nombre, morirá con el mío, despertó en la autora el armado de esta ficción, un rompecabezas perfecto del nacimiento y la infancia de Perón. Vivir con el nombre de otro y morir con el de él fue evitar el castigo más cruel que puede infligir Yaveh a un hombre: borrar su nombre del libro de los vivos. No sólo no lo borró, sino que además ganó la posterioridad para siempre, dejando una marca imborrable en el alma de los argentinos.
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Marcos Rosenzvaig - Novelista y dramaturgo tucumano.
Su última novela es Madres (Luxemburg, 2012).








