"Es desgarrante, pero transmite consuelo"

La antigua imagen del Señor de la Salud, en La Merced, genera una profunda veneración. Muchos enfermos se acercan a rezarle y la miran con ternura

 ESTÉTICA Y FE. Quien entra en La Merced se acerca a la imagen del Cristo crucificado del siglo XVII. LA GACETA / FOTOS DE INES QUINTEROS ORIO
ESTÉTICA Y FE. Quien entra en La Merced se acerca a la imagen del Cristo crucificado del siglo XVII. LA GACETA / FOTOS DE INES QUINTEROS ORIO
08 Noviembre 2012
"Esta es la imagen del Señor de la Salud. Es bien antigua, de 1753. Pero la devoción se afianzó (en 1886-87) cuando una epidemia de cólera estaba diezmando a los tucumanos. Salió en procesión y le pidieron por la salud. Fue un 10 de noviembre. Ese día la epidemia empezó a menguar. Desde entonces es el Día del Señor de la Salud. Si tienen algún pariente enfermo, no duden, pídanle..." En unos minutos y con mucha cancha, el padre Carlos Sánchez relató los valores simbólicos y las reliquias de la basílica de La Merced.

Los ojos asombrados de los chicos de cuarto grado de la escuela Estanislao Ceballos, de Carancho Pozo (Leales), se quedaron fijos en los destellos dorados cuando les mostró la imagen de la devoción que se celebra en estos días.

El Señor de la Salud está a la derecha de la nave central. La preside y lleva a la contemplación, tal como lo ha hecho desde fines del siglo XVIII.

Claveles rojos contrastan con la enorme corona de rayos dorados en torno de la talla en madera policromada. Celia Terán la considera la escultura de la época colonial con mayor relevancia estética existente en Tucumán. Destaca su cuidadoso tratamiento de la anatomía y la ubica en el estilo sevillano. Este se caracteriza por ofrecer una versión muy realista y conmovedora de las pasiones y martirios cristianos. Son piezas impresionantes por lo dramáticas, con un acabado de piel lánguida que muchas veces se remata con chorros de sangre o pequeñas gotas de lágrimas virginales. La técnica era depurada y pasaba por varios momentos en su realización. Primero eran talladas en madera, luego se las cubría con una capa de yeso, encima de la cual se aplicaban las pinturas para dar el color natural. Finalmente un brillo barniz permitía obtener esas increíbles pieles pálidas", señala Sebastián Rosso en "Un Cristo de Potosí" (blog El Arcón, LA GACETA).

"La imagen fue restaurada dos veces, la última en 2005, por Beatriz Cazzaniga y su equipo", informa Baby Zelaya de Nader en un pasillo lateral. Junto a ella, Marta Mera Prats afirma:

"en la parroquia todo es del 48 al 54, cuando se inaugura el templo, pero tenemos reliquias como la imagen de la Virgen, el Señor de la Salud, la Sagrada Familia, las banderas, todo de la época de la colonia. Es una de las iglesias de mayor valor histórico y por eso queremos hacer una audioguía para el recorrido, folletería y también un libro".

Dividido
"Se creía que la imagen del Señor había venido del Cuzco, donde los aborígenes trabajaban en la imaginería -relata Sánchez-. Pero en Potosí había una escuela española de escultores. La finura de la imagen da cuenta de que es de origen español. Se encontraron documentos donde consta que unos contrabandistas traían la imagen de un Cristo crucificado en dos cajones que venían para La Merced. Los que más investigaron fueron Celia Terán y Ángel Núñez Molina. Detectaron que, por su gran tamaño, usaron dos cajones para poder trasladarlo, y tenía una técnica precisa para el ensamblaje".

"Estoy en la parroquia desde el año pasado y sigo impresionado -confiesa el padre Sánchez-. Como tucumano y como sacerdote, me conmueve la cantidad de gente enferma que viene a rogarle al Señor de la Salud. Las gracias que concede, el consuelo. Me emocionan los rostros contemplando al Cristo crucificado, con ternura, con afecto. Mucha gente con cáncer se arrima a pedir, a confesarse... La imagen es desgarrante, muy viva, pero a la vez transmite paz y consuelo. Es una fe impresionante".

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