SORPRENDIDAS. Las hermanas Patricia y Teresita reciben el dinero que una lectora dejó en LA GACETA. LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO
30 Septiembre 2012 Seguir en 

Sorpresa, alegría y gratitud. En ese orden, las hermanas Mínimas de Nuestra Señora del Sufragio recibieron la noticia de que una señora, en forma anónima, les había dejado una donación de $1.000 en la recepción de LA GACETA, para la obra que realizan en La Costanera. "Estamos muy agradecidas con el gesto de esta persona, su donación tendrá un buen destino", dijo emocionada la hermana Patricia Silva.
"Este dinero servirá para el proyecto que hemos iniciado de fabricación de bloques para la construcción de casas para las familias. Ocurre que la mayoría tiene viviendas muy precarias, hechas con maderas. Con esta suma compraremos los materiales para la bloquera que nos han regalado. Cuando tengamos 400 bloks vamos a empezar a construir la primera piecita, así hasta completar todas las casas. Sabemos que será un arduo trabajo, pero con el esfuerzo de todos, porque las familias ponen la mano de obra, lo vamos a lograr", afirmó la religiosa. Un equipo de LA GACETA concurrió a la casa de las religiosas para entregarles la donación.
"En La Costanera todas las familias viven en extrema situación de pobreza. La mayoría tiene siete u ocho hijos, por eso pensamos que lo primordial es construir viviendas para ellos. Gracias a la nota de LA GACETA publicada el jueves pasado muchas personas nos buscaron y ofrecieron su ayuda. Otras trajeron ropa y zapatillas para los chicos del barrio, y también varios litros de aceite de oliva para que los vendamos. A todos ellos les estamos muy agradecidos", dijeron las hermanas Patricia y Teresia Martinello.
Las religiosas señalaron que las familias de La Costanera necesitan de todo, desde camas y colchones, porque en una sola pieza duermen familias completas. También pueden acercar materiales de construcción para contribuir con el proyecto de hacer bloques para viviendas. Los alimentos son bienvenidos. Las hermanas entregan bolsones cada 15 días pero es insuficiente por la cantidad de niños que tiene cada familia.
"Salvo en el comedor infantil o en la escuela, estos chicos nunca toman leche, ni comen carne o frutas. Muchos ni siquiera van a la escuela. Otro problema es que a raíz de no tener documentos tampoco pueden solicitar planes. Su único sustento es el cartoneo y las changuitas", explicó la hermana Patricia.
Consumo de paco
"La mayoría de los jóvenes consume paco. Hay gente que se los regala para que se vuelvan adictos. Muchos caen en este flagelo porque tienen un vacío muy grande en sus vidas, por la pobreza, y porque además no tienen nada más que hacer, no hay trabajo ni posibilidades de algo diferente. Además les cuesta mucho ir al centro, por eso cuando terminan la primaria no siguen el secundario. Haría falta un colegio secundario en la zona", describió la religiosa.
Si bien cuentan con el apoyo de voluntarios y dos seminaristas, las hermanas necesitan la colaboración de toda la sociedad para cumplir con su misión de llevar esperanza donde parece que todo está perdido.
"Este dinero servirá para el proyecto que hemos iniciado de fabricación de bloques para la construcción de casas para las familias. Ocurre que la mayoría tiene viviendas muy precarias, hechas con maderas. Con esta suma compraremos los materiales para la bloquera que nos han regalado. Cuando tengamos 400 bloks vamos a empezar a construir la primera piecita, así hasta completar todas las casas. Sabemos que será un arduo trabajo, pero con el esfuerzo de todos, porque las familias ponen la mano de obra, lo vamos a lograr", afirmó la religiosa. Un equipo de LA GACETA concurrió a la casa de las religiosas para entregarles la donación.
"En La Costanera todas las familias viven en extrema situación de pobreza. La mayoría tiene siete u ocho hijos, por eso pensamos que lo primordial es construir viviendas para ellos. Gracias a la nota de LA GACETA publicada el jueves pasado muchas personas nos buscaron y ofrecieron su ayuda. Otras trajeron ropa y zapatillas para los chicos del barrio, y también varios litros de aceite de oliva para que los vendamos. A todos ellos les estamos muy agradecidos", dijeron las hermanas Patricia y Teresia Martinello.
Las religiosas señalaron que las familias de La Costanera necesitan de todo, desde camas y colchones, porque en una sola pieza duermen familias completas. También pueden acercar materiales de construcción para contribuir con el proyecto de hacer bloques para viviendas. Los alimentos son bienvenidos. Las hermanas entregan bolsones cada 15 días pero es insuficiente por la cantidad de niños que tiene cada familia.
"Salvo en el comedor infantil o en la escuela, estos chicos nunca toman leche, ni comen carne o frutas. Muchos ni siquiera van a la escuela. Otro problema es que a raíz de no tener documentos tampoco pueden solicitar planes. Su único sustento es el cartoneo y las changuitas", explicó la hermana Patricia.
Consumo de paco
"La mayoría de los jóvenes consume paco. Hay gente que se los regala para que se vuelvan adictos. Muchos caen en este flagelo porque tienen un vacío muy grande en sus vidas, por la pobreza, y porque además no tienen nada más que hacer, no hay trabajo ni posibilidades de algo diferente. Además les cuesta mucho ir al centro, por eso cuando terminan la primaria no siguen el secundario. Haría falta un colegio secundario en la zona", describió la religiosa.
Si bien cuentan con el apoyo de voluntarios y dos seminaristas, las hermanas necesitan la colaboración de toda la sociedad para cumplir con su misión de llevar esperanza donde parece que todo está perdido.
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