Los Pumas cambiaron de aire en El Cadillal - LA GACETA Tucumán

Los Pumas cambiaron de aire en El Cadillal

El seleccionado argentino de rugby realizó una práctica física en un día a pleno sol y rodeado de encantadores paisajes.

11 Sep 2003
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A PURO ESFUERZO. José Orengo y el resto del plantel ingresa al campo donde se entrenaron por la mañana.

Los Pumas vivieron una mañana diferente. Es que después de mucho tiempo realizaron un entrenamiento físico rodeados de montañas y con un dique color azul de fondo. Los predios del Cadicoop cautivaron a jugadores, entrenadores y dirigentes que acompañan al seleccionado argentino de rugby.
"Esto es maravilloso", expresó Santiago Phelan cuando descubrió el paisaje. Sus compañeros, después de contemplar las bellezas naturales, apoyaron sus palabras.Marcelo Loffreda, técnico de Los Pumas, aseguró que realizar una práctica en un escenario así es fundamental para ir variando la rutina de los entrenamientos. "Serán muchos los días que estaremos juntos y por eso tenemos que buscar actividades diferentes", explicó.
"Algo así les cambia la cabeza a los jugadores. Si sólo nos limitamos a trabajar en una cancha de rugby ingresamos en un ciclo que puede terminar siendo tedioso", agregó.
Los integrantes del plantel también hablaron maravillas de la práctica que realizaron ayer. Ignacio Corletto, sin dudar ni un instante, no sólo la calificó como espectacular, sino que además expresó un deseo. "Ojalá sea así todos los días. Estar en contacto con la naturaleza es otra opción que encontramos en esta provincia y nos pone a todos muy contentos", expresó.
Rolando Martin, en cambio, indicó que lo más importante es que cortaron la rutina. "Así disfrutamos mucho más de la práctica. Nos entrenamos con la misma intensidad, pero tenemos un plus extra del que disfrutamos antes, durante y después del trabajo que realizamos", explicó.
La sesión de ayer por la mañana fue dedicada a distintos ejercicios físicos. La principal novedad fue que también participaron Roberto Grau, Lucas Ostiglia y Juan Hernández que el martes no se entrenaron.
La práctica, que se extendió durante más de una hora y media, comenzó con una entrada en calor en el gimnasio de la cooperativa. Luego salieron a trotar por los caminos del perilago en un recorrido preparado con antelación para tal fin.
Después vino lo más duro del entrenamiento. En un circuito especialmente diseñado, durante más de una hora, dejaron gran parte de sus reservas físicas.
El ejercicio consistía en cumplir varias estaciones: en la primera debían levantar pesas; luego, flexiones de brazo y abdominales con peso. Posteriormente debían derribar en cinco oportunidades la bolsa de tackle y, por último, trepar corriendo una pendiente.
La práctica no concluyó allí, ya que algunos integrantes del plantel, después de cumplir con una tarea de relajación, se fueron a trotar por la orilla del lago y otros se dedicaron a levantar pesas.
También hubo un grupo que se dedicó a realizar tareas recreativas en una ronda. De esta actividad participó Loffreda. Pasado el mediodía, regresaron al hotel donde almorzaron y durmieron una prolongada siesta. Y era lógico que así lo hicieran después de haber vivido una dura mañana.