25 Marzo 2002 Seguir en 
Los comerciantes tucumanos no sólo sufren subas en los costos de mantenimiento de sus negocios y de los productos que comercializan. También deben soportar una fuerte recesión -que ya lleva casi cuatro años- y las restricciones bancarias. Todos estos factores llevaron a que en menos de tres meses más de 1.000 comercios hayan cerrado.
A la par de esta situación, los empresarios consultados por LA GACETA aseguraron que las ventas cayeron cerca de un 60%, lo que les dificulta la mantención de su estructura de venta. "Esta ya es una situación insostenible", aseguró un comerciante.
La recesión que sufre el comercio tucumano afecta, diariamente, a la actividad inmobiliaria de la provincia, según reconocieron los empresarios del sector. Las mismas fuentes estimaron que la oferta de los locales comerciales creció por lo menos un 30% en el último mes.
"No se están alquilando locales. El único movimiento que se nota en los últimos días es la compra de inmuebles, especialmente departamentos, pero esta es una alternativa que se utiliza únicamente para el escape al corralito", explicó Marcelo Stagnetto, secretario de la cámara que nuclea a las inmobiliarias de la provincia.
Los empresarios reconocieron además que esta situación se genera por la paralización que sufre el sector comercial. "Lamentablemente, hay muchos comerciantes que, ante la gran recesión que padece la economía tucumana, prefieren cerrar sus locales antes de seguir generando gastos", argumentó un agente inmobiliario.
En febrero pasado, según las estimaciones de la FET y APyME, hasta mediados de febrero, en toda la provincia se cerraron por lo menos 1.000 comercios, de los cuales 450 bajaron sus persianas desde que se instaló el corralito.
"La incertidumbre que genera la economía del país impide que estos locales se alquilen rápidamente. Son muy pocas las personas que se animan a concretar una inversión de estas características", argumentó una fuente.
Nuevos contratos
Los agentes inmobiliarios reconocieron que cambiaron las reglas de juego para alquilar locales. Los nuevos locatarios y los que renuevan contratos lo hacen con un plazo mucho más corto. "La gran mayoría firma un acuerdo de entre 6 y 12 meses para tratar de paliar los efectos de posibles indexaciones. Quieren contar con algún tipo de garantía", argumentó Stagnetto.
El dirigente señaló además que en tiempo de crisis, tanto propietario como locatario deben aunar esfuerzos para que la solución llegue lo más rápido posible. "Lo más importante es que ambas partes bajen sus pretensiones para llegar a un mejor acuerdo que favorezca a ambas partes", concluyó.
A la par de esta situación, los empresarios consultados por LA GACETA aseguraron que las ventas cayeron cerca de un 60%, lo que les dificulta la mantención de su estructura de venta. "Esta ya es una situación insostenible", aseguró un comerciante.
La recesión que sufre el comercio tucumano afecta, diariamente, a la actividad inmobiliaria de la provincia, según reconocieron los empresarios del sector. Las mismas fuentes estimaron que la oferta de los locales comerciales creció por lo menos un 30% en el último mes.
"No se están alquilando locales. El único movimiento que se nota en los últimos días es la compra de inmuebles, especialmente departamentos, pero esta es una alternativa que se utiliza únicamente para el escape al corralito", explicó Marcelo Stagnetto, secretario de la cámara que nuclea a las inmobiliarias de la provincia.
Los empresarios reconocieron además que esta situación se genera por la paralización que sufre el sector comercial. "Lamentablemente, hay muchos comerciantes que, ante la gran recesión que padece la economía tucumana, prefieren cerrar sus locales antes de seguir generando gastos", argumentó un agente inmobiliario.
En febrero pasado, según las estimaciones de la FET y APyME, hasta mediados de febrero, en toda la provincia se cerraron por lo menos 1.000 comercios, de los cuales 450 bajaron sus persianas desde que se instaló el corralito.
"La incertidumbre que genera la economía del país impide que estos locales se alquilen rápidamente. Son muy pocas las personas que se animan a concretar una inversión de estas características", argumentó una fuente.
Nuevos contratos
Los agentes inmobiliarios reconocieron que cambiaron las reglas de juego para alquilar locales. Los nuevos locatarios y los que renuevan contratos lo hacen con un plazo mucho más corto. "La gran mayoría firma un acuerdo de entre 6 y 12 meses para tratar de paliar los efectos de posibles indexaciones. Quieren contar con algún tipo de garantía", argumentó Stagnetto.
El dirigente señaló además que en tiempo de crisis, tanto propietario como locatario deben aunar esfuerzos para que la solución llegue lo más rápido posible. "Lo más importante es que ambas partes bajen sus pretensiones para llegar a un mejor acuerdo que favorezca a ambas partes", concluyó.







