COPA DAVIS: algo más que tenis

Ezequiel Fernández Moores
Por Ezequiel Fernández Moores 16 Septiembre 2012
Los miles que volverán a colmar hoy las instalaciones del estadio "Mary Terán de Weiss", en el Parque Roca de Buenos Aires, no tienen por qué saberlo. Pero a Dwight Filley Davis seguramente le encantaría estar esta tarde junto con ellos. Advertirá que el torneo que creó en 1900 despierta algo más que sentimientos deportivos, como era su intención. Davis fue en realidad un militar de encendidos sentimientos patrióticos. Combatió en la Primera Guerra Mundial y fue Secretario de Guerra de Estados Unidos entre 1924 y 1929.

Las historias oficiales de la Copa Davis suelen recordar el perfil más agradable del militar. Que fue un joven estudiante adinerado de Harvard, un buen hombre y un muy buen jugador de tenis. No cuentan, claro, que bajo su gestión como Secretario de Guerra del presidente republicano Calvin Coolidge, Estados Unidos envió 2.000 marines a Nicaragua para reprimir a César Augusto Sandino e intervino en México, Panamá, Haití y El Salvador.

También en esos años, cuentan historiadores, Estados Unidos, cuidando intereses petroleros, alentó la Guerra del Chaco, entre Bolivia y Paraguay, que costó unas 120.000 muertes. Davis, además, fue luego gobernador de Filipinas, cuyo territorio Estados Unidos había anexado en 1902. Creó la Copa que hoy lleva su nombre no sólo por su amor al tenis, sino porque entendió que el torneo serviría para canalizar sentimientos patrióticos.

Los miles que gritarán hoy en el Parque Roca tampoco tienen por qué saber que el primer "partido" de algo parecido al tenis que se jugó en la Argentina tuvo por un lado al general William Carr Beresford y, por otro, al teniente coronel Sir Dennis Pack. Los militares británicos jugaron tenis en su prisión VIP de Luján, fracasada la primera invasión inglesa a Buenos Aires, en 1806. Cada tanto, la pelota caía en el terreno lindero. Los vecinos tenían que devolvérsela a los presos.

La Davis tiene ahora banderas, himnos, gritos de "Argentina", tenistas que juegan con la camiseta puesta y otros que llegan agotados, pero que igual juegan porque se trata de "Argentina". "La Argentinidad al palo". Todo eso se vio este viernes y sábado en el estadio del Parque Roca. En el medio, trascienden igualmente historias de egos y de celos. Inevitables acaso en un deporte tan individualista, que sólo cada tanto se junta en equipo gracias a la ocurrencia del militar Davis. Muchas de esas disputas son viejas. Pero otras son nuevas. Algunas sirven acaso para explicar por qué Argentina, con tan buenos jugadores y con tanta "argentinidad", no ganó jamás el torneo, algo difícil de entender para el mundo tenístico. La posibilidad de jugar como local las instancias finales hizo renacer las esperanzas para este año. "Ahora o nunca", parece la consigna, que ya se escuchó en años anteriores. Pero también juegan los rivales. Y República Checa es un rival duro.

La dueña
Parque Roca. Así llaman casi todos al estadio. Algunos por comodidad, para no tener que escribir el largo nombre de "Mary Terán de Weiss". Otros, tal vez, lo hacen no por comodidad, sino por conveniencia. El nombre es un homenaje a María Luisa Beatriz Terán, nacida en Rosario en 1919, primera tenista argentina que tuvo relevancia en el circuito internacional.

Número uno de Argentina en los 40, llegó a cuartos de final del Abierto de Francia en 1948. Obtuvo 28 títulos y estuvo entre las 20 mejores del mundo. Ganó 832 de los 1.100 partidos que jugó. Mary Terán fue peronista.

En 1952 asumió como jefa de los Campos Deportivos Municipales y, de la mano de la "Fundación Eva Perón", consiguió insumos para que aprendieran tenis muchos niños que jamás habían conocido siquiera el deporte. Apoyó intervenciones de Perón en clubes tradicionales de Palermo, entre los cuales el Buenos Aires Lawn Tenis Club, viejo escenario de la Davis, todos con concesiones precarias. Frenó, asimismo, que la CGT se adueñara de las canchas.

Algunos biógrafos cuentan que Perón llegó a proponerle matrimonio a Mary Terán, una mujer bella y resuelta, cuando ambos enviudaron. En otros textos, sugieren que Perón se refirió de modo despectivo a esa supuesta relación. El golpe de estado de 1955 la encontró jugando en Alemania.

La autodenominada Revolución Libertadora, que arrasó también con el peronismo en el deporte (suspendió a los campeones mundiales de basquetbol de 1950 y prohibió viajar, entre otros al atleta Osvaldo Suárez a los Juegos Olímpicos de Melbourne 56 donde era candidato a medalla de oro), pidió a la Federación Internacional de Tenis que suspendiera a Mary Terán de Weiss. El pedido, puramente político, fue rechazado.

Jugó en España, volvió en 1959 y recién en 1963 River Plate la inscribió entre sus jugadoras. Los demás clubes, sus jugadoras incluidas, se negaron a enfrentarla. "Atacó al tenis", le recordaban. En 1964 escribió una carta abierta en El Gráfico lamentando el boicot. En 1984, un año después del fallecimiento de su madre, se suicidó tirándose desde un séptimo piso en un departamento de Mar del Plata.

La historia de la pionera del tenis argentino la cuenta de modo formidable el periodista Roberto Andersen en el libro "Mary Terán de Weiss", publicado este año por Ediciones Fabro. Andersen, jugador en su juventud, periodista luego del "Buenos Aires Herald", se pasea joven a sus 73 años este fin de semana por el estadio que muchos, que acaso también ignoran esta historia, siguen empeñándose en llamar sólo con el nombre de Parque Roca.

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