13 Septiembre 2012 Seguir en 
"Quiero que se haga justicia. Yo, desde que tengo tres años, la paso muy mal porque no la tengo a mi mamá". Las palabras cobran fuerza cuando son pronunciadas por Sol Micaela, la hija de 13 años de María de los Angeles "Marita" Verón.
A su mamá la secuestraron el 3 de abril de 2002 y desde entonces, buena parte de su tiempo lo pasó acompañando a su abuela, Susana Trimarco, en la búsqueda de "Marita".
Desde el 12 de febrero, 13 personas -8 hombres y cinco mujeres- son juzgadas“privación ilegal de la libertad y promoción de la prostitución”. Sol Micaela tiene 13 años y no pudo participar del juicio, por ser menor de edad.
En una entrevista con el canal TN, la niña contó que pasó su infancia preguntándose por qué su mamá no estaba. "Todos tenían papá y mamá y yo no. Con mi papá tenemos buena relación, pero no vive conmigo. Y mi mamá no estaba", relató.
Empezó a darse cuenta de la real situación sobre la desaparición de su madre cuando tenía unos 10 años, según contó. "Escuchaba relatos de chicas que iban a la fundación (se refiere a la Fundación María de los Angeles), que contaban cosas horrorosas, y pensaba 'a mi mamá le pueden estar haciendo lo mismo'. Sentía mucha impotencia y bronca", recordó. (Especial)
A su mamá la secuestraron el 3 de abril de 2002 y desde entonces, buena parte de su tiempo lo pasó acompañando a su abuela, Susana Trimarco, en la búsqueda de "Marita".
Desde el 12 de febrero, 13 personas -8 hombres y cinco mujeres- son juzgadas“privación ilegal de la libertad y promoción de la prostitución”. Sol Micaela tiene 13 años y no pudo participar del juicio, por ser menor de edad.
En una entrevista con el canal TN, la niña contó que pasó su infancia preguntándose por qué su mamá no estaba. "Todos tenían papá y mamá y yo no. Con mi papá tenemos buena relación, pero no vive conmigo. Y mi mamá no estaba", relató.
Empezó a darse cuenta de la real situación sobre la desaparición de su madre cuando tenía unos 10 años, según contó. "Escuchaba relatos de chicas que iban a la fundación (se refiere a la Fundación María de los Angeles), que contaban cosas horrorosas, y pensaba 'a mi mamá le pueden estar haciendo lo mismo'. Sentía mucha impotencia y bronca", recordó. (Especial)





