Dos madres relataron de qué manera el violador serial arruinó la vida de sus hijas

"Yo sé que es él", aseveró una de las mujeres que declaró y que, mirando a los ojos al acusado, manifestó estar segura de reconocerlo. Elegía a víctimas al azar y las engañaba diciéndoles que iba a regalarles algún juguete. En otros casos las amenazaba de muerte

CON LA MIRADA BAJA. Esposado y custodiado por la Policía, el acusado de ser el violador serial ingresa a tribunales para la segunda audiencia del juicio. LA GACETA / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO
CON LA MIRADA BAJA. Esposado y custodiado por la Policía, el acusado de ser el violador serial ingresa a tribunales para la segunda audiencia del juicio. LA GACETA / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO
12 Septiembre 2012
"La encontré a mi hija toda ensangrentada. 'Perdoname mamá', me decía. Pero de qué la tenía que perdonar", contó la mujer mientras lloraba. El relato de la madre de una de las víctimas del presunto violador serial estremeció a los presentes de la segunda audiencia del juicio oral. Oscar Emilio Fernández está acusado de ser el autor de seis abusos sexuales a menores de entre siete a 11 años.

La mujer tiene 33 años y vive en la zona sur de la ciudad. El 25 de marzo de 2008, entre las 18 y las 19, sus hijos jugaban en la puerta de la casa cuando un hombre se acercó a preguntar si alguien en esa cuadra trasladaba chatarra. Estaba en una moto gris. Ella le señaló la vivienda de un vecino que tenía un carro.

Mientras preparaba la merienda a sus hijos, envió a la niña de 11 años a la casa de su abuela, que vive a la vuelta, para que le entreguara un papel. Como la pequeña no regresaba salió a buscarla. Nunca llegó a destino. Tampoco estaba en la casa de sus amigas. "Caminaba enojada; decía 'dónde se habrá metido esta pendeja'", recordó ayer.

Un tío de la pequeña recibió un llamado telefónico donde les informaban que la niña había sufrido un abuso. El agresor la había dejado en Alsina y avenida Colón. La pequeña corrió y pidió auxilio en una casa. De allí llamaron a sus familiares.

Con un cuchillo

La menor quedó internada en el hospital de Niños durante una semana. La primera noche su abuela se quedó a cuidarla. A ella le contó lo que le había pasado. "Nunca más quiso hablar. Me decía 'para qué, si él me va a matar'", dijo ayer su madre. La abuela de la pequeña también declaró en el juicio. Su nieta le había relatado que el abusador la interceptó apenas salió de su casa, y con un cuchillo la obligó a subir a la moto.

El hombre llevó a la pequeña hasta unos cañaverales cercanos a El Chañarito, en el canal sur. "Le ató las manos y la violó. Desde el hecho dejó de ser una chica alegre", dijo la abuela, de 57 años.

Durante la instrucción, la madre realizó un retrato hablado del hombre que había llegado al barrio esa tarde. "Dos años lo he buscado, pegando afiches. Sabía que lo iban a agarrar. Él está preso, pero mi hija también, porque le quitaron la libertad que debería tener una persona de 15 años", afirmó la mujer.

"Parecía un hombre de bien. Yo qué sabía que él tenía la maldad en la cabeza de hacerle daño a una criatura", afirmó la testigo. "¿Usted lo podría reconocer?", le preguntó la fiscala de Cámara Juana Prieto de Sólimo. Mirándolo a la cara, la madre de la víctima respondió: "Yo sé que es él. Ayer (por el lunes) lo trajeron junto a tres detenidos y le dije a mi marido 'mirá, ahí va'".

Luego declaró la madre de otra víctima. La mujer contó que un hombre llegó en bicicleta a su casa, ubicada en un barrio al costado de la autopista de circunvalación, en la zona sur.

"Mi hija estaba con una prima. El hombre les pidió un vaso de agua y le dieron. Les prometió un teléfono celular y una bolsa de juguetes si lo acompañaban", relató la mujer. El agresor finalmente subió a su bicicleta a la niña de ocho años, y la otra quedó en el barrio. La llevó a un cañaveral de Los Chañaritos y la violó. "Unos meses más tarde ella lo volvió a ver en la puerta de la escuela. Dos días después supe que pasó lo del puente Lucas Córdoba", manifestó.

El hecho al que hizo referencia esa madre fue descripta por José Valdez, que vive en Banda del Río Salí. "Iba caminando por la autopista cuando escuché que me gritaban 'volvete que alguien te necesita'. No había nadie, pero yo me volví igual", dijo el hombre. Al costado del río una niña sollozaba rodeada de perros. "Estaba atada con los cordones de las zapatillas", contó Valdez. Luego se supo que la niña pasó toda la noche debajo del puente.

¿Cuándo lo detuvieron? El 24 de septiembre de 2010 fue apresado en una obra en Yerba Buena, donde estaba trabajando.

¿Qué dijeron sus compañeros? No podían creerlo. "Es un tipo muy inteligente. Siempre se portó bien", dijo otro albañil.

¿Tenía antecedentes? Sí. En 2010 fue enjuiciado y quedó libre, pero un examen de ADN quedó registrado en tribunales.

¿Cómo lo atrapan? Con el ADN se hizo un cotejo en Buenos Aires y se determinó que el violador serial podría ser el mismo albañil.

¿Qué encontraron en su domicilio? Al efectuarse el allanamiento, la Policía secuestró celulares, ropa y una bicicleta.

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