El agua es el elemento purificador en todas las religiones del mundo
Tanto católicos como judíos y musulmanes, entre otros, representan ritualmente el nacimiento a una vida nueva a través del agua. En ciertos casos solo se moja la cabeza, en sentido simbólico, y en otros se sumerge completamente a la persona, sean adultos o bebés.
Joachim Patinir. "El Bautismo de Cristo", obra que se encuentra en el Museo de Arte, de Viena (Austria).

Simbología
Del agua
El agua está presente desde la Creación, en el Antiguo Testamento. En todas las religiones el agua es sinónimo de limpieza. "El bautismo nos hace una nueva creación de Dios porque borra el pecado original y nos convierte en una criatura nueva", explica el padre Marcos Porta, guardián del convento de San Francisco. El agua también aparece en el diluvio como purificación a la humanidad y el comienzo de una nueva etapa, con el Arca de Noé. El agua es además signo de liberación, y está representada en la historia del pueblo judío cuando este cruza el mar Rojo para conseguir su libertad.
Tres fechas para recordar
1- El nacimiento de Juan el Bautista, que se celebra el 24 de junio.
2- La muerte o el martirio de Juan el Bautista, el 29 de agosto, es decir hoy. Se hace hincapié en lo profético de la vida de Juan, que muere por denunciar las injusticias.

3- El bautismo de Jesús, por Juan el Bautista, en las aguas del río Jordán.
Historia
San Juan el Bautista
La Iglesia celebra la fiesta de los santos el día de su muerte física, es decir, cuando nacen a la vida eterna. Pero esta regla se rompe en dos casos: el de la Virgen María, que nació libre de pecado original, y en el de San Juan Bautista, que fue santificado en el vientre de su madre, Isabel, prima de la Virgen María. Cuenta el Evangelio que cuando la Virgen, ya embarazada de Jesús, visitó a su prima -que era anciana (lo que ya es un milagro)- el niño de Isabel saltó en su vientre al escuchar la voz de María. En ese momento se santificó. Hoy se recuerda el martirio de San Juan, el precursor de Jesús. Juan murió decapitado por pedido de la hija de la mujer ilegítima de Herodes (que en realidad era la mujer de su hermano). Juan se lo hacía saber. Por eso, por defender la verdad, ella aconsejó a su hija que le pidiera a Herodes la cabeza del bautista.

Católicos
Para ser parte de la iglesia
"Hay una diferencia entre el bautismo de Juan el Bautista y el que manda hacer Jesús. El primero es un llamado a una vida nueva, el segundo (en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) es sacramental, tiene efecto en el ser mismo de la persona: la convierte en hija de Dios y hermana de otros bautizados. Nos hace pertenecer a la Iglesia católica. No es un acto social, sino el inicio de una vida en los valores del Evangelio", explica fray Marcos Porta, franciscano.
Evangélicos
Para ser heredero del Reino
"Las iglesias de la reforma: luterana, anglicana, metodista y otras tienen un concepto parecido al de la Iglesia católica respecto al bautismo y Eucaristía como sacramentos, pero el resto de las iglesias evangélicas van a referirse a estos dos momentos como ordenanzas dadas por Jesús", afirma Angel Shoenberger, de la Iglesia metodista. "Por el bautismo entramos en pacto con Dios, somos admitidos en la Iglesia e hijos de Dios, herederos del Reino", explica.
Judíos
Un rito para la conversión
El bautismo después del nacimiento no existe en la religión judía. "Pero el hecho de que alguien se convierta al judaísmo es para nosotros un nuevo nacimiento; y como parte del rito la persona se sumerge en aguas limpias, que fluyen (un río o una pileta especial), como signo de limpieza", explica el rabino Salomón Nussbaum. La circuncisión se realiza para incluir al recién nacido en el Pacto del Patriarca Abraham. Parte de la ceremonia es ponerle un nombre.
Islam
La circuncisión
"Si bien la circuncisión no está mencionada en el Sagrado Corán, tiene categoría de sunna. Es una práctica común en la Arabia primitiva, según lo testimonia la poesía preislámica. También en el Antiguo Testamento, Abraham y su familia aparecen como los primeros circuncidados. Es una costumbre religiosa y social que se impone a partir del Pacto entre Dios y Abraham, como señal de adhesión del hombre a esa Alianza. Se realiza en el bebé al octavo día de nacido.







