27 Agosto 2012 Seguir en 
Una mujer denunció a policías de la comisaría 5° por abusos y torturas cuando la llevaron detenida de un supermercado, acusada de robo. "Me patearon, me manosearon, me obligaron a lamerles las botas, me caminaron por encima de las piernas y de la espalda", contó Viviana Alderete.
El 11 de este mes, Alderete fue acusada de robar en la sucursal de una cadena de supermercados en la zona norte de la ciudad. Primero la llevaron a una oficina en el mismo supermercado, -dijo- donde la pusieron contra el piso, atada. Luego la llevaron a la comisaría 5°, donde -según la denuncia que quedó radicada en la Fiscalía V- recibió la mayor parte de las torturas.
"Abusaron sexualmente de mí mediante manoseos, me rompieron los pantalones entre tres policías, por orden de la policía mujer que estaba en la seccional, me torturaron provocándome traumatismo de cráneo, derrame en el ojo derecho, y múltiples hematomas, me caminaron por encima de las piernas y espalda con las botas o borcegos reglamentarios, me obligaron a lamérselos y me patearon incontables veces", relató, según publicó el diario "Página 12".
Mientras estaba detenida, Alderete, de 33 años, vendedora ambulante y madre de cuatro hijos, de entre 17 y 3 años, tuvo que ser internada, con graves golpes, en el Hospital Padilla. "La torturaron haciéndole creer que la iban a violar. Ella no sabe como se llaman los policías, pero es capaz de reconocerlos si los ve", aseguró su abogada, Mariana Alvarez, que trabaja en la Red de Abogad@s por los derechos humanos de las mujeres.
"Al hospital llegó con la ropa rota y la cara destruida pero, cuando la llevaron a declarar a la Fiscalía, no le preguntaron nada y la hicieron declarar delante de los mismos policías que la habían golpeado. Se desmayó en la comisaría, así que cree que pasó la noche ahí, en una dependencia que no está autorizada a alojar mujeres, recién al día siguiente la llevaron a la Comisaría de la Mujer. Y, una vez que radicamos la denuncia por torturas, el fiscal tampoco ordenó medidas", insistió Alvarez.
Según la letrada, Alderete está muy mal, sufre mareos y no ha recibido asistencia psicológica. "El forense uqe la revisó no le hizo una revisación médica completa", dijo. Todo esto demuestra, insiste Alvarez, que en Tucumán "no funcionan los protocolos para tratar con víctimas de violencia de género y delitos sexuales, sobre todo cuando hay violencia institucional". LA GACETA©
El 11 de este mes, Alderete fue acusada de robar en la sucursal de una cadena de supermercados en la zona norte de la ciudad. Primero la llevaron a una oficina en el mismo supermercado, -dijo- donde la pusieron contra el piso, atada. Luego la llevaron a la comisaría 5°, donde -según la denuncia que quedó radicada en la Fiscalía V- recibió la mayor parte de las torturas.
"Abusaron sexualmente de mí mediante manoseos, me rompieron los pantalones entre tres policías, por orden de la policía mujer que estaba en la seccional, me torturaron provocándome traumatismo de cráneo, derrame en el ojo derecho, y múltiples hematomas, me caminaron por encima de las piernas y espalda con las botas o borcegos reglamentarios, me obligaron a lamérselos y me patearon incontables veces", relató, según publicó el diario "Página 12".
Mientras estaba detenida, Alderete, de 33 años, vendedora ambulante y madre de cuatro hijos, de entre 17 y 3 años, tuvo que ser internada, con graves golpes, en el Hospital Padilla. "La torturaron haciéndole creer que la iban a violar. Ella no sabe como se llaman los policías, pero es capaz de reconocerlos si los ve", aseguró su abogada, Mariana Alvarez, que trabaja en la Red de Abogad@s por los derechos humanos de las mujeres.
"Al hospital llegó con la ropa rota y la cara destruida pero, cuando la llevaron a declarar a la Fiscalía, no le preguntaron nada y la hicieron declarar delante de los mismos policías que la habían golpeado. Se desmayó en la comisaría, así que cree que pasó la noche ahí, en una dependencia que no está autorizada a alojar mujeres, recién al día siguiente la llevaron a la Comisaría de la Mujer. Y, una vez que radicamos la denuncia por torturas, el fiscal tampoco ordenó medidas", insistió Alvarez.
Según la letrada, Alderete está muy mal, sufre mareos y no ha recibido asistencia psicológica. "El forense uqe la revisó no le hizo una revisación médica completa", dijo. Todo esto demuestra, insiste Alvarez, que en Tucumán "no funcionan los protocolos para tratar con víctimas de violencia de género y delitos sexuales, sobre todo cuando hay violencia institucional". LA GACETA©





