24 Agosto 2012 Seguir en 
Nadie escuchó ni vio nada. Pero cuatro de los 11 presos que estaban alojados en la comisaría de Alderetes se dieron a la fuga el miércoles a la madrugada. Los policías notaron la ausencia a las 2.30, pero no pudieron determinar con precisión a qué hora se escaparon.
La metodología que emplearon los detenidos -que permanecían en una celda que da hacia la calle- consistió en doblar las chapas del techo hasta conseguir una abertura de 25 centímetros. Luego se descolgaron sosteniéndose con unas sogas. "Sin duda alguna, sólo pudieron hacerlo con ayuda externa porque desde adentro hubiera sido imposible que no se oyeran los ruidos. Debieron utilizar una barreta o un elemento similar para lograr su cometido", afirmó el jefe de la Unidad Regional Este, comisario José Díaz.
Además, señaló que los fugados estaban presos por robo agravado y que tienen entre 18 y 37 años. En cuanto a los siete detenidos restantes, que se habrían quedado por su propia voluntad, fueron trasladados a otras dependencias policiales hasta que reparen el techo. "Ya intervino el personal del Departamento de Logística para analizar el presupuesto y hacer un relevamiento de las mejoras que es necesario realizar", explicó Díaz.
Un arrepentido
El comisario aseguró que la búsqueda de los fugados comenzó en cuanto descubrieron el escape y que los policías abarcaron los alrededores de Alderetes, además de recorrer algunos barrios de la Capital.
Ese mismo miércoles, en horas de la tarde, se entregó uno de los prófugos. Exequiel Acuña se presentó de manera voluntaria en la Fiscalía X°, desde donde fue trasladado a la alcaidía de la Brigada de Investigaciones.
Mientras tanto, el jefe de la regional aseguró: "seguimos con la búsqueda y con la investigación sobre cómo pudo haber ocurrido la fuga". En ese sentido, mencionó que en aquel momento había entre cuatro y cinco efectivos en la comisaría, además de un cuartelero, quien tenía la responsabilidad de vigilar a los presos. "Este empleado ya está siendo sumariado procesal y administrativamente", aclaró el comisario Díaz.
La metodología que emplearon los detenidos -que permanecían en una celda que da hacia la calle- consistió en doblar las chapas del techo hasta conseguir una abertura de 25 centímetros. Luego se descolgaron sosteniéndose con unas sogas. "Sin duda alguna, sólo pudieron hacerlo con ayuda externa porque desde adentro hubiera sido imposible que no se oyeran los ruidos. Debieron utilizar una barreta o un elemento similar para lograr su cometido", afirmó el jefe de la Unidad Regional Este, comisario José Díaz.
Además, señaló que los fugados estaban presos por robo agravado y que tienen entre 18 y 37 años. En cuanto a los siete detenidos restantes, que se habrían quedado por su propia voluntad, fueron trasladados a otras dependencias policiales hasta que reparen el techo. "Ya intervino el personal del Departamento de Logística para analizar el presupuesto y hacer un relevamiento de las mejoras que es necesario realizar", explicó Díaz.
Un arrepentido
El comisario aseguró que la búsqueda de los fugados comenzó en cuanto descubrieron el escape y que los policías abarcaron los alrededores de Alderetes, además de recorrer algunos barrios de la Capital.
Ese mismo miércoles, en horas de la tarde, se entregó uno de los prófugos. Exequiel Acuña se presentó de manera voluntaria en la Fiscalía X°, desde donde fue trasladado a la alcaidía de la Brigada de Investigaciones.
Mientras tanto, el jefe de la regional aseguró: "seguimos con la búsqueda y con la investigación sobre cómo pudo haber ocurrido la fuga". En ese sentido, mencionó que en aquel momento había entre cuatro y cinco efectivos en la comisaría, además de un cuartelero, quien tenía la responsabilidad de vigilar a los presos. "Este empleado ya está siendo sumariado procesal y administrativamente", aclaró el comisario Díaz.





