"Bambino" y sus desayunos de campeón

Hasta 2011, Carrizo les cocinaba a niños en un comedor y el domingo jugó su primer clásico

ENFOCADO. Bambino trabajó junto a Montiglio y el resto de sus compañeros decanos pensando en lo que viene: el debut ante Crucero del Norte. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI ENFOCADO. "Bambino" trabajó junto a Montiglio y el resto de sus compañeros "decanos" pensando en lo que viene: el debut ante Crucero del Norte. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI
07 Agosto 2012
Las vueltas de la vida pueden ser tan bruscas que acaban mareando. Aún así, desde pequeño, Alfredo Carrizo mantuvo congeladas varias de sus cosas, como por ejemplo su apodo. "Desde que salí de la panza de mi mamá me dicen así", cuenta "Bambino". Sin embargo, en menos de un año vio cómo su estabilidad en varios órdenes cambió rotundamente: en 2011 se encargó durante casi nueve meses del desayuno para chicos de un comedor. Este domingo que se fue, el que tuvo su sueño servido en bandeja fue él, que jugó su primer clásico en Primera.

"No era nada del otro mundo lo que hacía, pero lo hacía con gusto. A mí me venía bien porque eran unos mangos más", confiesa el muchacho, que consiguió aquel trabajo en Concepción gracias al Programa "Jóvenes por Más y Mejor Trabajo" mientras jugaba en Sportivo Guzmán.

"No me reconocía nadie, pasaba totalmente inadvertido", dice el volante, que ante los "santos" debió reemplazar a Leandro Collavini, quien abandonó el campo a los 43 minutos del primer tiempo.

Inesperado

"Pensé que no era para entrar en el primer tiempo, pero bueno... Se me pasaron muchas cosas por la cabeza. Ansiedad, sobre todo, para agarrar la primera pelota y tomar confianza", asegura el joven de 25 años, que antes de llegar a Atlético y de que Juan Manuel Llop lo llevase al plantel de Primera, estuvo defendiendo los escudos de varios clubes del Argentino B.

"No tenés comodidades, como sucede acá, que te dan tu ropa, hay agua caliente... Todo servido. Pero igual, siempre encontré gente amable que suplantaba esas carencias", dice el "Bambino", que como aseguró de entrada, nació doblemente bautizado. "No recuerdo quién me puso el apodo, pero sí sé que desde siempre me lo dicen. Debe haber sido mi papá o mi mamá. La cosa es que ya no me conocen por el nombre", confiesa Carrizo, que se apoyó en las indicaciones de Ricardo Rodríguez para salir airoso de su primera participación en un clásico.

"En el entretiempo me dijo que me tranquilice y que tome contacto con la pelota. Que si tenía un mano a mano que intente gambetear y desnivelar, así que me fui conforme con su apoyo y el de mis compañeros", manifestó.

"Traté de entrar con serenidad, tranquilo para colaborar con el equipo. Por ahí uno se equivoca o acierta, pero traté de hacerlo así". Si bien no fue el mejor de sus partidos, "Bambino" pudo concentrarse en lo suyo y tratar de defender y atacar la banda derecha con seguridad. "La fiesta hubiese sido completa si ligábamos un poco más, pero igual estoy muy contento", admitió el petiso.

El tiempo dirá si volverá a jugar un clásico, aunque lo cierto es que ya tiene uno en su cuenta. Lejos de los desayunos que él preparaba en los comedores del Sur, Carrizo alimenta su norte en el "decano", mientras la gente ya pregunta ¿quién es el 'Bambino'?

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