BAGDAD.- La última ola de atentados perpetuados ayer en Irak dejó un saldo de 111 muertos y 235 heridos.
Los atentados, fueron perpetrados en barrios chiitas de Bagdad y en las norteñas localidades de Taji y Kirkuk. Hasta el momento ningún grupo reivindicó la autoría, pero las fuerzas de seguridad iraquíes creen que fue la filial de Al Qaeda en Irak.
"Los últimos atentados son un mensaje claro de que Al Qaeda en Irak tiene la intención de provocar una sangrienta guerra sectaria", manifestó una fuente del aparato de seguridad iraquí.
En Taji, se produjeron siete explosiones. La última bomba fue detonada cuando la Policía se había apersonado en el lugar donde ocurrieron las anteriores. En total murieron 32 personas, incluidos 14 policías.
En Bagdad ocurrieron dos atentados con coche bomba -uno en el barrio chiita de Ciudad Sadr y otro en Hussainiya, otra zona chiita-, que causaron la muerte de 11 personas e hirieron a 73. En Kirkuk, seis personas murieron y 17 resultaron heridas como consecuencia de cuatro ataques con coche bomba.
Y así continúa la lista de ataques y víctimas fatales en una región que no encuentra paz y que en este mes superará las cifras de junio, el más mortífero en Irak desde la retirada de las fuerzas internacionales lideradas por Estados Unidos.
"Con lo que está ocurriendo en Siria, estos atentados deben tomarse muy en serio como una posible amenaza a nuestro país. Al Qaeda está intentando que Irak caiga en una guerra chiita-sunnita. Quieren que vaya tan mal como en Siria", agregó la fuente iraquí. (Télam)








