Compre estatal: más efectos políticos que fiscales
El Gobierno nacional estableció un sistema, mediante el cual no sólo centraliza el sistema de contrataciones, sino también el control. El régimen posibilitará el ahorro, en tanto se establezca un sistema de grandes volúmenes. También puede servir para medir el humor de la sociedad frente a los servicios.
Una devolución por los favores recibidos. Esa puede ser una primera interpretación de la decisión presidencial de obligar a que todos los empleados públicos nacionales cobren en el Banco Nación, una de las entidades que habitualmente le presta dinero a la gestión para evitar el déficit. También un fortalecimiento de la imagen de una empresa reestatizada, como YPF, en la que los funcionarios y empleados deberán cargar obligatoriamente naftas si están en funciones oficiales. Incluso, nadie podrá viajar en otra línea que no sea la de Aerolíneas Argentinas, Austral y -si va a la Patagonia- LADE. Estos son algunas de las decisiones decretadas por la presidenta Cristina Fernández en el marco de lo que se denomina el "Compre estatal".
Y ese marco legal apela, también, a algunas acepciones del término "logística" del Diccionario de la Lengua Española: "conjunto de medios y métodos necesarios para llevar a cabo la organización de una empresa, o de su servicio, especialmente de distribución". Así se rubricarán, en consecuencias, las contrataciones interadministrativas para el compre nacional del Estado.
Por ahora, esas medidas sólo suenan a un mensaje de alineamiento político que a efectos de ahorro de dinero. "La medida no está mal; pero surgen algunas cuestiones que generan dudas, como si el combustible que debe adquirirse no termina siendo subsidiado (porque la caja es la misma) o si los empleados bancarizados en el Nación tendrán las mismas promociones que gozan en otras entidades", dijo a LA GACETA Mariano Lamothe, economista jefe Abeceb.com.
El experto puntualizó que, con el tiempo, se sabrá si las medidas tienen sólo tintes declamativas o efectivos ahorros del gasto público, tal como es el espíritu de los decretos firmados por la jefa de Estado. "Suena más a un mensaje político que a una medida de corte netamente fiscal", indicó.
Según Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), con el "Compre estatal", la administración está buscando una reducción del gasto consolidado. "Pero, para esto, se necesita que las empresas públicas tengan el mismo grado de competitividad que otras que operan en el mercado, con los mismos o mejores precios para que el Estado no pierda plata", dijo a LA GACETA.
La compra en grandes volúmenes puede servir para el ahorro del gasto. En este sentido, el economista cordobés puntualizó que eso puede efectivizarse, por caso, en la contratación de telefonía celular móvil, radio y transferencia de datos. De hecho, el decreto presidencial 1.190, publicado en el Boletín Oficial, así lo establece: "la centralización de la gestión del proceso de contratación permitirá obtener mejores condiciones que las que obtendría cada organismo si realizara la contratación en forma individual".
También es el caso del decreto 1.188, mediante el cual se obliga a las reparticiones a adquirir vehículos para uso oficial, mediante contratos a través de Nación Leasing SA. "Ello evitará el pago de onerosos alquileres y la compra de autos con prestaciones inadecuadas o modelos escogidos discrecionalmente,", dice la normal.
El "Compre estatal" también puede tener un efecto más práctico para medir el humor de la sociedad. Por ejemplo, cuando un ciudadano queda varado en el aeropuerto cuando un servicio no sale o cuando falta stock de naftas en los surtidores de YPF. Porque esos ciudadanos siempre reclaman un mejor servicio a precio competitivo, que le permita ahorrar en su presupuesto. Tal como lo que busca el Estado nacional con estos decretos.
Y ese marco legal apela, también, a algunas acepciones del término "logística" del Diccionario de la Lengua Española: "conjunto de medios y métodos necesarios para llevar a cabo la organización de una empresa, o de su servicio, especialmente de distribución". Así se rubricarán, en consecuencias, las contrataciones interadministrativas para el compre nacional del Estado.
Por ahora, esas medidas sólo suenan a un mensaje de alineamiento político que a efectos de ahorro de dinero. "La medida no está mal; pero surgen algunas cuestiones que generan dudas, como si el combustible que debe adquirirse no termina siendo subsidiado (porque la caja es la misma) o si los empleados bancarizados en el Nación tendrán las mismas promociones que gozan en otras entidades", dijo a LA GACETA Mariano Lamothe, economista jefe Abeceb.com.
El experto puntualizó que, con el tiempo, se sabrá si las medidas tienen sólo tintes declamativas o efectivos ahorros del gasto público, tal como es el espíritu de los decretos firmados por la jefa de Estado. "Suena más a un mensaje político que a una medida de corte netamente fiscal", indicó.
Según Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), con el "Compre estatal", la administración está buscando una reducción del gasto consolidado. "Pero, para esto, se necesita que las empresas públicas tengan el mismo grado de competitividad que otras que operan en el mercado, con los mismos o mejores precios para que el Estado no pierda plata", dijo a LA GACETA.
La compra en grandes volúmenes puede servir para el ahorro del gasto. En este sentido, el economista cordobés puntualizó que eso puede efectivizarse, por caso, en la contratación de telefonía celular móvil, radio y transferencia de datos. De hecho, el decreto presidencial 1.190, publicado en el Boletín Oficial, así lo establece: "la centralización de la gestión del proceso de contratación permitirá obtener mejores condiciones que las que obtendría cada organismo si realizara la contratación en forma individual".
También es el caso del decreto 1.188, mediante el cual se obliga a las reparticiones a adquirir vehículos para uso oficial, mediante contratos a través de Nación Leasing SA. "Ello evitará el pago de onerosos alquileres y la compra de autos con prestaciones inadecuadas o modelos escogidos discrecionalmente,", dice la normal.
El "Compre estatal" también puede tener un efecto más práctico para medir el humor de la sociedad. Por ejemplo, cuando un ciudadano queda varado en el aeropuerto cuando un servicio no sale o cuando falta stock de naftas en los surtidores de YPF. Porque esos ciudadanos siempre reclaman un mejor servicio a precio competitivo, que le permita ahorrar en su presupuesto. Tal como lo que busca el Estado nacional con estos decretos.








