El mayordomo del Papa quedó con arresto domiciliario

Gabriele está acusado de robo agravado y el caso que podría terminar en los tribunales se transformó en un escándalo para la Iglesia.

22 Julio 2012
CIUDAD DEL VATICANO.- El mayordomo del Papa quedó ayer bajo arresto domiciliario tras pasar 53 días en una celda por haber filtrado documentos confidenciales con el fin de "ayudar" al Santo Padre y hacer una Iglesia "más viva", según sus abogados. Al término de un nuevo interrogatorio de siete horas este sábado, Paolo Gabriele pudo salir de la pequeña celda del Palacio del Tribunal, detrás de la basílica de San Pedro, donde estuvo detenido desde el 23 de mayo.

"Su detención ya no es necesaria", declaró el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.

Conocido como Paoletto, este romano laico de 46 años con nacionalidad vaticana "residirá con su familia" en el Vaticano, y sus contactos con el exterior estarán estrechamente regulados.

"Puede recibir ayuda médica, espiritual, visitas. Puede asistir a misa acompañado", prosiguió. De aquí a principios de agosto, la justicia vaticana decidirá si abre un juicio al mayordomo del Papa.

Casado y padre de dos hijos, Paolo Gabriele era uno de los pocos laicos con acceso a los apartamentos del Papa Benedicto XVI, del que era su sombra.

Está acusado de "robo agravado" por haber sustraído del escritorio de su superior jerárquico, monseñor Georg Gänswein, secretario particular del Papa, numerosos mensajes, cartas y correos electrónicos altamente confidenciales, algunos dirigidos al mismísimo Joseph Ratzinger, y fotocopiarlos para transmitirlos al exterior del Vaticano. Desde la detención de Gabriele, las investigaciones prosiguen en dos niveles: la comisión de tres cardenales, que cuenta con amplios poderes y rinde cuentas directamente al Papa, y la instrucción judicial, que debe decidir si abre un juicio al mayordomo. En este caso, el mayordomo podría incurrir en una condena de uno a seis años de cárcel, aunque el Papa puede absolverlo.

Uno de los abogados del mayordomo, Carlo Fusco, aseguró que se espera que el caso acabe en los tribunales. "Paolo ha cooperado completamente desde el inicio, lo que ha permitido esclarecer los actos en los que está implicado", explicó. "Las razones que le han llevado a realizar algunos actos son todas de tipo personal. No están vinculadas con razones externas".

"No hay redes, no hay complots internos o externos", zanjó. Según la prensa italiana, el mayordomo no ha actuado solo o quizá fue manipulado, y la publicación de muchos documentos confidenciales habría tenido como objetivo provocar la salida del número dos del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, o perjudicar a otros miembros del entorno del Papa. "Paolo nos ha repetido a nosotros y al juez que siempre ha estado movido por un deseo de ayudar, un acto de amor hacia el Santo Padre", dijo el abogado. Aseguró que su cliente no ha actuado "por dinero". (AFP)

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