22 Julio 2012 Seguir en 
AURORA.- "Casi no hablaba con nadie, nosotros le hablábamos y él no nos saludaba ni nada", aseguró el vecino del atacante que convirtió el estreno de medianoche de Batman, en la localidad de Aurora -cerca de Denver en un caos digno de Ciudad Gótica. En un cine de un centro comercial del suburbio de Denver, en Colorado, James Egan Holmes, de 24 años, activó un gas irritante e inició un tiroteo que dejó 12 muertos y 59 heridos. El público que iba a ver el estreno de "The Dark Knight Rises", la última entrega de Batman, pensó que era un truco publicitario.
"Todos los días en la mañana andaba subiendo cajas y cajas y bolsas al carro. Eso sí se me hacía sospechoso, pero no pensábamos que fuera a hacer eso", relató Gabriel Macías, un mexicano que trabaja de noche en una fábrica de hamburguesas y que cuenta que lo veía entrar y salir a diario con la misma carga. "No lo conocíamos mucho porque no hablaba con nadie. Siempre estaba encerrado", aseguró Macías, quien vive en el apartamento de al lado de Holmes, en un bloque de un barrio deprimido de mayoría hispana y negra.
La policía desalojó en la madrugada a los residentes del edificio para allanar su departamento. "Tenía rifles, en estuches. Uno, a veces dos. Pero a uno se le hace normal porque aquí hay mucha gente que va a tirar (a practicar tiro al blanco)", agregó Macías, uno de los desalojados del lugar. "Siempre traía un pantalón de camuflaje y un sombrero de camuflaje, como los soldados", agregó.
Holmes tenía reputación de solitario desde su infancia en el sur de California. Su nombre figura desde junio de 2011 como estudiante de neurociencias de la Universidad de Colorado, pero estaba por abandonar la carrera. Según el FBI es un hombre blanco, de 1,90 metros, sin antecedentes penales ni vínculos con grupos terroristas.
Otro de sus vecinos, Melvin Evans, un guardia de seguridad, relató que Holmes "siempre estaba solo" y que lo veía en un bar cercano, tomando cerveza en silencio. "Aplaudía después de que la gente cantaba, pero no se subió nunca al escenario". Un niño mexicano de nueve años tuvo un curioso encuentro con él. "Tenía una pistola, me la mostró una vez", contó Manuel. La mamá confirmó la versión de su hijo. La familia de Holmes dijo estar cooperando con los investigadores. (AFP)
"Todos los días en la mañana andaba subiendo cajas y cajas y bolsas al carro. Eso sí se me hacía sospechoso, pero no pensábamos que fuera a hacer eso", relató Gabriel Macías, un mexicano que trabaja de noche en una fábrica de hamburguesas y que cuenta que lo veía entrar y salir a diario con la misma carga. "No lo conocíamos mucho porque no hablaba con nadie. Siempre estaba encerrado", aseguró Macías, quien vive en el apartamento de al lado de Holmes, en un bloque de un barrio deprimido de mayoría hispana y negra.
La policía desalojó en la madrugada a los residentes del edificio para allanar su departamento. "Tenía rifles, en estuches. Uno, a veces dos. Pero a uno se le hace normal porque aquí hay mucha gente que va a tirar (a practicar tiro al blanco)", agregó Macías, uno de los desalojados del lugar. "Siempre traía un pantalón de camuflaje y un sombrero de camuflaje, como los soldados", agregó.
Holmes tenía reputación de solitario desde su infancia en el sur de California. Su nombre figura desde junio de 2011 como estudiante de neurociencias de la Universidad de Colorado, pero estaba por abandonar la carrera. Según el FBI es un hombre blanco, de 1,90 metros, sin antecedentes penales ni vínculos con grupos terroristas.
Otro de sus vecinos, Melvin Evans, un guardia de seguridad, relató que Holmes "siempre estaba solo" y que lo veía en un bar cercano, tomando cerveza en silencio. "Aplaudía después de que la gente cantaba, pero no se subió nunca al escenario". Un niño mexicano de nueve años tuvo un curioso encuentro con él. "Tenía una pistola, me la mostró una vez", contó Manuel. La mamá confirmó la versión de su hijo. La familia de Holmes dijo estar cooperando con los investigadores. (AFP)







