10 Junio 2012 Seguir en 

Las empresas citrícolas procesan frutas cítricas, principalmente limón, con un sesgo netamente exportador, ya que destinan aproximadamente el 90% de lo producido principalmente a los países de la Comunidad Europea, Rusia, Estados Unidos, Canadá, China, Japón Australia e Israel. Los productos que se comercializan son las frutas frescas como tales y sus derivados, aceites esenciales, jugos concentrados y cáscaras deshidratadas. Por el desarrollo y ciclo de vida del limón y por los condicionamientos del mercado, la actividad es fuertemente estacional, entre abril y setiembre, con picos en junio, julio y agosto, por lo que la actividad cuenta con menos de 150 días efectivos de proceso al año. La estacionalidad, sumada a la condición de materia prima perecedera, hace que los plazos de procesamiento industrial sean bien definidos e inflexibles. Esto significa que los días perdidos en la campaña no se recuperan más. Las interrupciones en el suministro de gas al sector citrícola tienen verdadero impacto económico y social en la actividad. A las empresas les resulta imposible parar y arrancar en forma intermitente y, en caso de hacerlo, se generan significativas pérdidas que se reflejan en caída de salarios, materia prima inutilizada por descomposición, pérdidas de productos terminados, disminución en el ingreso de divisas y, tal vez lo más importante, al no poder honrar los compromisos asumidos con los clientes, se pierde la confiabilidad y el prestigio de la actividad ante un mercado internacional cada vez más exigente y competitivo. Esto, sin contar la pérdida de jornales que afectan a 35.000 personas por días no trabajados.
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