NO FUE SU TARDE. Lucas Oviedo corre con el balón pero se lo sacará Ferrari, quien lo controló bien en el partido. LA GACETA / FOTO DE ENRIQUE GALÍNDEZ
Finalmente la puerta se abrió y los chicos salieron a jugar. Antes de pisar el parque de La Ciudadela había un premio para el ganador. San Martín hizo su parte, acompañado por un adulto que fue clave para cuidar el resultado: Diego Núñez. Sin embargo, después del 1-0 se dieron cuenta de que no había recompensa. El "santo" superó a Defensores Belgrano, pero el triunfo no alcanzó para evitar la cuarta fase del Argentino A, instancia en que se las verá con Central Norte, que llega de la reválida. Aparte, todos los "santos" deberán aprenderse las nuevas reglas: ganar o irse a casa.
La mezcla de la potencia ofensiva de Núñez y el orden que mostraron Germán Medina, Daniel Carrasco o Rodrigo Nieva hicieron de base para un triunfo que, por la apuesta de Miguel Amaya, debería haber valido más. Pero no.
Los locales se dieron el lujo de no contar con las mejores versiones de Lucas Oviedo (reemplazado en el entretiempo) y Gustavo Ibáñez, pese a que "Ratón" asistió al goleador en el único gol del partido. Tal ventaja no fue aprovechada por el visitante, que se había reservado casi el 60% de su alineación titular. Le costó demasiado lastimar el arco de Diego Pave, que fue casi un actor de reparto.
La fórmula era simple pero al parecer sorprendió a los de Ramallo: centros a "Nivi". Llegaron de todos lados y el delantero se las ingenió para cabecearlos. Cuando entró el primero, el 50% de la tarea estaba cumplida. Faltaba la ayuda de Racing (C), que se puso dos veces arriba, pero...
Entonces, las alegrías de la hinchada se fijaron en cosas más chicas pero no menos pintorescas. El colombiano Ramón Córdoba ayudó al ambiente con un par de lujos que arrancaron aplausos de las tribunas. Uno en el primer tiempo, otro en el segundo más unas barridas aguerridas para terminar encariñándose con el defensor. No será el mejor de la categoría, pero Córdoba sedujo a la hinchada, esa que entró en el juego del equipo y alentó por la victoria, pero con el empate en La Docta, perdieron todos. Cosas del destino.
La mezcla de la potencia ofensiva de Núñez y el orden que mostraron Germán Medina, Daniel Carrasco o Rodrigo Nieva hicieron de base para un triunfo que, por la apuesta de Miguel Amaya, debería haber valido más. Pero no.
Los locales se dieron el lujo de no contar con las mejores versiones de Lucas Oviedo (reemplazado en el entretiempo) y Gustavo Ibáñez, pese a que "Ratón" asistió al goleador en el único gol del partido. Tal ventaja no fue aprovechada por el visitante, que se había reservado casi el 60% de su alineación titular. Le costó demasiado lastimar el arco de Diego Pave, que fue casi un actor de reparto.
La fórmula era simple pero al parecer sorprendió a los de Ramallo: centros a "Nivi". Llegaron de todos lados y el delantero se las ingenió para cabecearlos. Cuando entró el primero, el 50% de la tarea estaba cumplida. Faltaba la ayuda de Racing (C), que se puso dos veces arriba, pero...
Entonces, las alegrías de la hinchada se fijaron en cosas más chicas pero no menos pintorescas. El colombiano Ramón Córdoba ayudó al ambiente con un par de lujos que arrancaron aplausos de las tribunas. Uno en el primer tiempo, otro en el segundo más unas barridas aguerridas para terminar encariñándose con el defensor. No será el mejor de la categoría, pero Córdoba sedujo a la hinchada, esa que entró en el juego del equipo y alentó por la victoria, pero con el empate en La Docta, perdieron todos. Cosas del destino.
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