
ENSAYO
LA GRAN NOVELA LATINOAMERICANA
CARLOS FUENTES
(Alfaguara - Buenos Aires)
Carlos Fuentes considera que la cultura latinoamericana dramatiza la relación entre la originalidad y la imitación. Sus ficciones y ensayos mantienen un diálogo continuo apoyado en la creencia en el papel de la literatura y la novela. La gran novela latinoamericana es un profuso y desigual conjunto de ensayos que postulan una tradición y un canon de la novela denominada, de modo amplio, "latinoamericana" (aunque incluye a un autor español como Juan Goytisolo).
Durante los 60, el escritor mexicano fue un "consagrador" que, en La nueva novela hispanoamericana, planteó una interpretación fuerte y atractiva que arma una genealogía a medida para su grupo de narradores, soslayando la tradición novelesca de las primeras décadas del siglo XX. Se lo puede considerar uno de los "colonizadores" del imaginario crítico latin americano en obras como Valiente Mundo Nuevo, Geografía de la novela, Cervantes o la crítica de la lectura, entre otras.
La gran novela latinoamericana remonta la historia literaria a la épica de la conquista, en particular a Bernal Díaz del Castillo, verdadero precursor de Cervantes. Se refiere a la Utopía latinoamericana como un impulso sostenido en tres textos: El príncipe, de Maquiavelo; la Utopía, de Moro; y El Elogio de la locura, de Erasmo. De ellos se derivan tres deseos: el de lo que es, el de lo que debería ser y el de lo que puede ser.
La cultura hispánica se convierte en emblema de un Occidente humanista. La memoria y el deseo son las fuerzas representativas de esa nostalgia de totalidad imperial y los sueños de unidad. Sus escritos apuntan a señalar una salida: la modernidad de raíces hispánicas.
Nombres desiguales
Erasmo y Cervantes son las piedras fundacionales de nuestra novela. Desde allí, con una breve incursión en la cultura colonial nos lleva hasta Pedro Páramo, siempre a partir de la tensión entre mito, epopeya y utopía presentes en la novela. Se detiene en Joaquim Machado de Assis, Rómulo Gallegos y Juan Rulfo. El libro postula un canon que hilvana nombres desiguales e imprecisos de momentos de la novela como el boom, el boomerang, el postbooom,el crack, etcétera.
En su lectura hay saltos y omisiones y un evidente reduccionismo, no entrega un mapa convincente. Sutura todo lo que puede para dar una imagen homogénea y, en cuanto a los autores del siglo XX, reitera postulaciones. No se refiere al papel de su propia obra y deja en un apartado a Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, colocándolos fuera del boom (donde incluye a Donoso). Casi no menciona a Julio Cortázar y privilegia a Lezama Lima sobre Borges y Carpentier.
Dedica notas a las mujeres escritoras -Valenzuela, Jacobs, Poniatowska, Glantz-, pero no soslaya salidas misóginas. Incluye a autores recientes como Santiago Roncagliolo y Xavier Velasco, pero "olvida" nada menos que a Roberto Bolaño, la figura más importante de las últimas décadas. Ante la pregunta por esta significativa ausencia, Fuentes respondió: "No está porque no lo he leído. Prefiero que termine el ruido para leerlo en paz".
La gran novela latinoamericana es un recorrido irregular que cataloga de modo personal y arbitrario. El lector añora una mayor referencia autobiográfica, una reposición de la experiencia personal de Fuentes en el espacio literario durante más de medio siglo.
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Carmen Perilli







