TODOS JUNTOS. El plantel ya escuchó las órdenes del "Tigre". LA GACETA/ FOTO DE ANTONIO FERRONI.
La estadística: puede aferrarse a ella como si fuera el único trozo de madera si está a punto de ahogarse o puede cruzarse de vereda para evitarla, si es que va envalentonada. Tras la fecha que pasó, San Martín quedó algo relegado en la lucha por el Nº1, pero de local viene afilado. Lleva tres victorias al hilo y acá podrá encontrar un dato que lo invitará a soñar si es que hoy derrota a Santamarina en La Ciudadela: la última vez que ganó cuatro o más partidos consecutivos en su casa en una temporada, terminó ascendiendo.
Para más detalles, pasaron casi cinco años y no fue cualquier ascenso. Fue la escalera que lo llevó a Primera por última vez en la 2007/08 cuando atendió a Aldosivi primero e hizo pasar a los que seguían: Independiente Rivadavia, Quilmes, Instituto y Defensa, dándoles la misma dosis: triunfos. Si contamos bien, aquella racha se extendió hasta un 5º partido, algo que también será necesario imitar ahora, ya que en la última fecha recibe a Defensores (Villa Ramallo), otro candidato. En aquel entonces, Chacarita lo frenó con un 1-1.
El dato no es menor: la fortaleza en campo propio siempre fue la base de cualquiera con aspiraciones y es justamente lo que tiene el equipo de Miguel Amaya que desde que llegó para debutar en el undodecagonal, ganó sus tres compromisos en Bolívar y Pellegrini. Sin embargo, y a diferencia del conjunto de Pedro Monzón, la poca cosecha de puntos como visitante es lo que pone en tela de juicio a la candidatura. Nadie pide ganar todo afuera pero da la sensación que una sóla victoria de visitante en esta ronda final, hubiese cambiado rotundamente el panorama.
Quizás la mejor chance estuvo en Córdoba, el sábado pasado, ya que chocó con el penúltimo pero apenas arañó un 1-1 sobre la hora.
Pero no importa: una victoria hoy ante los tandilenses y una pequeña combinación de resultados, renovaría las ilusiones y, por sobre todas las cosas, completaría la bendita racha. Esa que hace cinco años permitió devolverle el lugar que supo tener. La de esta temporada, puede otorgarle el que merece.
Para más detalles, pasaron casi cinco años y no fue cualquier ascenso. Fue la escalera que lo llevó a Primera por última vez en la 2007/08 cuando atendió a Aldosivi primero e hizo pasar a los que seguían: Independiente Rivadavia, Quilmes, Instituto y Defensa, dándoles la misma dosis: triunfos. Si contamos bien, aquella racha se extendió hasta un 5º partido, algo que también será necesario imitar ahora, ya que en la última fecha recibe a Defensores (Villa Ramallo), otro candidato. En aquel entonces, Chacarita lo frenó con un 1-1.
El dato no es menor: la fortaleza en campo propio siempre fue la base de cualquiera con aspiraciones y es justamente lo que tiene el equipo de Miguel Amaya que desde que llegó para debutar en el undodecagonal, ganó sus tres compromisos en Bolívar y Pellegrini. Sin embargo, y a diferencia del conjunto de Pedro Monzón, la poca cosecha de puntos como visitante es lo que pone en tela de juicio a la candidatura. Nadie pide ganar todo afuera pero da la sensación que una sóla victoria de visitante en esta ronda final, hubiese cambiado rotundamente el panorama.
Quizás la mejor chance estuvo en Córdoba, el sábado pasado, ya que chocó con el penúltimo pero apenas arañó un 1-1 sobre la hora.
Pero no importa: una victoria hoy ante los tandilenses y una pequeña combinación de resultados, renovaría las ilusiones y, por sobre todas las cosas, completaría la bendita racha. Esa que hace cinco años permitió devolverle el lugar que supo tener. La de esta temporada, puede otorgarle el que merece.
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