DIÁLOGO. Ricardo Solbes reconoció que luego de las prácticas se queda conversando con el "Tigre" Amaya. LA GACETA / FOTO DE HéCTOR PERALTA
08 Abril 2012 Seguir en 

Con el desembarco de Emilio Luque a la presidencia de San Martín, a varios ex jugadores del club se le abrieron las puertas para trabajar en la entidad que supo cobijarlos en su tiempo de esplendor futbolístico.
Los primeros en sumarse fueron Omar "Pilla Pollo" Marchesse y Jacinto Eusebio Roldán, quienes trabajan en los equipos liguistas. Luego fue el turno de Miguel Amaya, que luego de la salida Pedro Monzón tomó el comando del plantel profesional. Por último, ante una recomendación del "Tigre", llegó Ricardo Solbes para cumplir la función de ayudante de campo.
"Ricky" reconoció que todavía le cuesta asimilar lo que está viviendo. "Hasta el partido contra Talleres de Córdoba iba al estadio con mis hijos y los veía desde la platea. Ahora tengo la satisfacción de que Miguel (Amaya) me haya distinguido con ofrecerme este cargo para acompañarlo en la difícil empresa que significa devolver a San Martín a la B Nacional", comentó Solbes, que en su época de juventud supo vestir la camiseta de la Selección juvenil.
"Estoy contento, volví a mi casa. En este lugar me formé futbolísticamente y que me dio la chance de trascender a nivel nacional. El amor que tengo por esta camiseta me lo inculcó mi familia, que también es hincha de San Martín", indicó. Solbes recuerda con emoción cuando el "Tigre" le ofreció el cargo. "Un día me llamó, me hizo la propuesta y no dudé un instante en aceptarla. Nunca voy a dejar de agradecerle esta chance que me dio de volver a trabajar en mi querido club", acotó.
Tarea complicada
Cuando decidió dejar la práctica activa, Solbes abrió una escuela de fútbol para tratar de que los chicos tengan la posibilidad de tener un lugar donde desarrollar el deporte que los apasiona. "Es la primera vez que puedo trabajar en el club. La diferencia entre la escuelita y el cargo que hoy tengo es grande. Acá me desempeño con un plantel profesional y con la obligación de cumplir un rol. Es complicado manejar a 40 jugadores, porque cada uno tiene la esperanza de jugar y ese halago es sólo para 11", comentó.
"Ricky" confesó que luego de los entrenamientos pasa mucho tiempo dialogando con el cuerpo técnico. "Con Miguel sabemos que llegó la hora de colaborar para que San Martín regresé al lugar que nunca debió abandonar. Lo que nos otorga tranquilidad es que estamos dejando todo de nuestra parte para potenciar las ganas de conseguir el ascenso", indicó.
Aunque sabe que el camino para conseguir el objetivo deseado no será sencillo, le sobra confianza para encarar las últimas cinco fechas de la ronda final. "Hasta ahora estamos conformes con la campaña que viene realizando el equipo. Nos ilusiona saber que estamos luchando por un objetivo que, si lo alcanzamos, hará feliz a tanta gente", señaló el ex delantero.
Los primeros en sumarse fueron Omar "Pilla Pollo" Marchesse y Jacinto Eusebio Roldán, quienes trabajan en los equipos liguistas. Luego fue el turno de Miguel Amaya, que luego de la salida Pedro Monzón tomó el comando del plantel profesional. Por último, ante una recomendación del "Tigre", llegó Ricardo Solbes para cumplir la función de ayudante de campo.
"Ricky" reconoció que todavía le cuesta asimilar lo que está viviendo. "Hasta el partido contra Talleres de Córdoba iba al estadio con mis hijos y los veía desde la platea. Ahora tengo la satisfacción de que Miguel (Amaya) me haya distinguido con ofrecerme este cargo para acompañarlo en la difícil empresa que significa devolver a San Martín a la B Nacional", comentó Solbes, que en su época de juventud supo vestir la camiseta de la Selección juvenil.
"Estoy contento, volví a mi casa. En este lugar me formé futbolísticamente y que me dio la chance de trascender a nivel nacional. El amor que tengo por esta camiseta me lo inculcó mi familia, que también es hincha de San Martín", indicó. Solbes recuerda con emoción cuando el "Tigre" le ofreció el cargo. "Un día me llamó, me hizo la propuesta y no dudé un instante en aceptarla. Nunca voy a dejar de agradecerle esta chance que me dio de volver a trabajar en mi querido club", acotó.
Tarea complicada
Cuando decidió dejar la práctica activa, Solbes abrió una escuela de fútbol para tratar de que los chicos tengan la posibilidad de tener un lugar donde desarrollar el deporte que los apasiona. "Es la primera vez que puedo trabajar en el club. La diferencia entre la escuelita y el cargo que hoy tengo es grande. Acá me desempeño con un plantel profesional y con la obligación de cumplir un rol. Es complicado manejar a 40 jugadores, porque cada uno tiene la esperanza de jugar y ese halago es sólo para 11", comentó.
"Ricky" confesó que luego de los entrenamientos pasa mucho tiempo dialogando con el cuerpo técnico. "Con Miguel sabemos que llegó la hora de colaborar para que San Martín regresé al lugar que nunca debió abandonar. Lo que nos otorga tranquilidad es que estamos dejando todo de nuestra parte para potenciar las ganas de conseguir el ascenso", indicó.
Aunque sabe que el camino para conseguir el objetivo deseado no será sencillo, le sobra confianza para encarar las últimas cinco fechas de la ronda final. "Hasta ahora estamos conformes con la campaña que viene realizando el equipo. Nos ilusiona saber que estamos luchando por un objetivo que, si lo alcanzamos, hará feliz a tanta gente", señaló el ex delantero.
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