¿Dónde va la gente en Tucumán durante enero? La pregunta solía ser obligada para los que llevamos varios años permaneciendo en la jungla de cemento, mientras otros disfrutan de las sierras o del mar. Y parecía ser una pregunta sin respuesta. Los dueños de los boliches, de los bares y de los restaurantes también se sumaban a esa ola emigratoria de 30 días, y dejaban casi sin opciones a los que apenas teníamos la posibilidad de escapar los fines de semana, con suerte, a los Valles tucumanos.
En los últimos dos años, y particularmente en este recién nacido 2012, la tendencia va cambiando. Los jueves y viernes es casi una odisea hallar una mesa libre en un bar. Locales que solían cerrar durante las vacaciones ahora sorprenden con el cartelito de abierto en sus puertas. Y aunque los dueños admiten que el movimiento no es igual todas las noches, aceptan que durante enero hay una clientela ávida que permanece en la provincia.
El fin de semana algunos se animaron, incluso, a inaugurar boliches o a presentar obras de teatro. La agenda cultural también era casi nula durante enero, pero aún existen osados, por suerte, que apuestan a la ciudad. Aunque la temperatura nos aconseje encerrarnos con el aire acondicionado, la noche tucumana nos invita, ya sea que vayamos al cine, tomemos un trago en un bar o, simplemente, llevemos la reposera y la conservadora al parque. En la jungla de cemento, nosotros también podemos pasarla bien en enero.
En los últimos dos años, y particularmente en este recién nacido 2012, la tendencia va cambiando. Los jueves y viernes es casi una odisea hallar una mesa libre en un bar. Locales que solían cerrar durante las vacaciones ahora sorprenden con el cartelito de abierto en sus puertas. Y aunque los dueños admiten que el movimiento no es igual todas las noches, aceptan que durante enero hay una clientela ávida que permanece en la provincia.
El fin de semana algunos se animaron, incluso, a inaugurar boliches o a presentar obras de teatro. La agenda cultural también era casi nula durante enero, pero aún existen osados, por suerte, que apuestan a la ciudad. Aunque la temperatura nos aconseje encerrarnos con el aire acondicionado, la noche tucumana nos invita, ya sea que vayamos al cine, tomemos un trago en un bar o, simplemente, llevemos la reposera y la conservadora al parque. En la jungla de cemento, nosotros también podemos pasarla bien en enero.








