Los beneficios que proporciona el canto

15 Ene 2012
Es una manifestación íntimamente ligada al ser humano; lo acompaña desde sus orígenes. Nació como una necesidad de expresar sus sentimientos, sus estados de ánimo, pero también para comunicarse con el prójimo y con los dioses, para acompañarse mientras hacía su trabajo. El canto es, por cierto, una de la expresiones más nobles del hombre. "Cuando yo canto los que me escuchan sienten. Y lloran porque se dan cuenta de que todavía son capaces de sentir. A pesar de los males del mundo", suele decir la famosa cantante Chavela Vargas.

Hace pocos días, difundimos los resultados de dos investigaciones acerca de la propiedades del canto. En el Instituto Nacional de Psiquiatría de México, descubrieron que esta manifestación del espíritu proporciona beneficios para la salud física y mental debido a la liberación de endorfinas, lo cual nos conduce a un estado de bienestar. Cantar mejora la capacidad de atención y la memoria, y en consecuencia, el aprendizaje contribuye a la claridad mental y a la habilidad para transmitir vivencias y emociones en pacientes con trastornos demenciales o Alzheimer. Por otro lado, una psicoterapeuta de la Universidad de Música y Arte de Viena sostuvo que cantar debería ser recetado por el médico. Considera que es un remedio óptimo para los males actuales, porque equilibra el sistema vegetativo y refuerza la actividad de los nervios parasimpáticos que, en contraposición a los simpáticos, aportan tranquilidad y relax. "Cantar genera armonía a nivel psíquico y refuerza el sistema inmunológico para que puedan actuar las capacidades de autosanación frente a problemas hoy en día tan frecuentes como los trastornos del sueño o el agotamiento", dijo.

Una investigación del Instituto de Educación de la Universidad de Londres asegura que el canto es una actividad aeróbica que aumenta la oxigenación en la sangre lo cual conlleva una optimización del sistema inmunológico.

En otras ocasiones, nos hemos referido en esta columna a la importancia de estimular el canto en las escuelas, a través de los coros. La actividad coral no sólo estimula la sensibilidad, sino que tempranamente inicia al niño en la vida asociativa: aprende a compartir y a comunicarse, independientemente del hecho artístico. "Todos para uno y uno para todos", decían los Mosqueteros de Alejandro Dumas. En un coro, todos son importantes y el producto final será logrado si cada uno aporta su gota de canto. Si el director sabe guiar los deseos y al mismo tiempo, impregnar de amor cada canción, los ayudará a fortalecer su espíritu. Pierre Kaelin, sacerdote y compositor suizo, solía decir que la misión estaba cumplida cuando el canto les brillaba en la mirada. Como ejercicio de las relaciones humanas, el coro puede ser un medio para la práctica futura de la solidaridad, así como la posibilidad de ensanchar la senda de la comunicación, del conocimiento y de la amistad. Seguramente, el compositor brasileño Heitor Villa-Lobos (1887-1959) sabía que un niño que canta es un niño feliz porque en la década de 1930, tras una pulseada burocrática con el gobierno de su país, logró que cada escuela del Brasil tuviese un coro.

Sería positivo que el Ministerio de Educación dispusiera una medida similar. De ese modo, los coros inundarían Tucumán y posiblemente, habría menos drogadicción, delincuencia, como lo intuyó el pianista tucumano Miguel Ángel Estrella cuando hace 30 años echó a rodar Música Esperanza, un sueño hecho realidad. Es probable que surgiera en el futuro una clase dirigente más consustanciada con su comunidad, menos pendiente de sus intereses. El poder de la música es inconmensurable. "Si los diplomáticos cantaran, no habría guerras", aventuró alguna vez Chavela Vargas.

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