Crece el temor entre las mujeres con lolas PIP

El escándalo se desató porque la firma francesa usó silicona industrial en las prótesis mamarias para abaratar costos. De menor calidad.

MÍRENLAS BIEN. Un cirujano plástico francés muestra las prótesis mamarias PIP rellenadas con un gel industrial que se usa para fabricar colchones. REUTERS MÍRENLAS BIEN. Un cirujano plástico francés muestra las prótesis mamarias PIP rellenadas con un gel industrial que se usa para fabricar colchones. REUTERS
28 Diciembre 2011
En abril de 2010 la Anmat disparó la luz roja en la Argentina. Prohibió la importación, comercialización y el uso de prótesis mamarias de la firma francesa Poly Implant Prothese (conocida como PIP). La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica tomó la medida después de que el Ministerio de Salud de Francia dispuso el retiro del mercado, el cese de distribución y de exportación y el uso de los implantes PIP. El ministerio francés también había alertado que las PIP representan un riesgo potencial para la salud de miles de usuarios en el mundo. Este producto es importado al país por la empresa Proestética S.A.

Perforaciones y fisuras


La noticia abrió la polémica sobre la calidad del material. La firma francesa -fabricante del producto, liderada por Jean-Claude Mas- quebró el año pasado. Desde entonces se sucedieron los reclamos por anomalías, perforaciones y fisuras que presentaban los implantes.

El viernes se reavivó el debate. El gobierno francés recomendó -a "título preventivo y sin carácter de urgencia"- a unas 30.000 francesas con prótesis PIP que acudan al quirófano para que se las retiren, e informó que se detectaron nueve casos de cáncer en usuarias de PIP, aunque aún no se verificó un vínculo de causa y efecto.

PIP recurrió de manera fraudulenta al uso de silicona de mala calidad (que se utiliza para fabricar colchones). El gel, 10 veces más barato que el autorizado, tiene una tasa de rotura inusualmente alta, lo que provoca inflamación de los tejidos y goteos de silicona en el organismo. "Las PIP son de las más baratas y de menor calidad. Cuestan menos de 500 dólares, la mitad de lo que valen las de buena calidad", alertó el cirujano plástico Jorge Pedro a "Clarín" (el 7 abril de 2010, apenas se conoció la noticia). La Anmat exhortó por segunda vez a las personas con implantes PIP a realizar la consulta médica para pedir el control y seguimiento de las cirugías.

En América Latina


El miedo y la irritación están creciendo entre las mujeres con implantes mamarios en América Latina, mercado clave para la extinta firma francesa debido a que compraba el 50% de la producción.

La abogada argentina Virginia Luna, de 34 años, está demandando que las clínicas ofrezcan a mujeres como ella el reemplazo de los implantes sin cargo. "Estoy representando legalmente a un grupo de 50 mujeres, pero cada vez somos más", precisó a la agencia Reuters.

"En algunos casos arreglamos el reclamo por vía extrajudicial y el que pagó fue el seguro de los profesionales que nos operaron", agregó Luna.

"En mi grupo hay chicas con roturas de implantes, que provoca mucho dolor y preocupación -explicó-. Por eso las soluciones tienen que ser rápidas. Una de las usuarias tuvo que sacar un préstamo para operarse otra vez".

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