20 Noviembre 2011 Seguir en 
Los fundadores de la sociología clásica, principalmente Weber y Simmel (antes también Marx), señalaron la expansión de la economía monetaria que acompañó al desarrollo del capitalismo como causante de un proceso de transformación de los valores particulares que guiaban la conducta humana en diferentes ámbitos. Para ellos "el dinero convierte al mundo moderno en un ?enorme problema aritmético?; [...] el ?carácter matemático? del dinero llena la vida social con ?medir y pesar?, con un ?ideal de calculabilidad numérica?, que por fuerza le quita relevancia a los rasgos distintivos personales, sociales y morales". El dinero aparece en esta perspectiva como "un instrumento único, intercambiable y por completo impersonal".
Las citas están extraídas de El Significado Social del Dinero (FCE, 2011), libro en el que Viviana Zelizer cuestiona esta perspectiva. Ella señala que, por el contrario, a través de un proceso que denomina "marcado", considerado por muchos autores como característico de las economías "primitivas", particularizamos al dinero, lo identificamos según su origen y su destino, le asignamos calificativos (dinero sucio, plata dulce) y llegamos a concederle una identidad. En la visión de la autora, no tratamos al dinero como una entidad homogénea, sino que le otorgamos significado y aún valor diferencial según el marco social en que el mismo se emplea y las particulares relaciones sociales en que se realizan las transacciones en las que el dinero participa.
El marco en que Zelizer elaboró su trabajo, y los ejemplos que lo ilustran son típicamente norteamericanos (aunque ella misma es argentina, vive desde hace muchos años en EE. UU., donde es profesora en la Universidad de Princeton). Pero basta echar una ojeada a los casos de marcado que destaca, asociándolos con diferentes procesos de interacción social, para ver la similitud con nuestra propia experiencia: crear o disolver vínculos sociales (gastos de cortejo, cuotas de alimentos); esforzarse para controlar a otros (sobornos); establecer o mantener una desigualdad (pagos de organizaciones de asistencia social, dinero para los hijos, dinero para la esposa); manejo de situaciones de riesgo o incertidumbre (pagos a adivinos o "brujas"), mantener relaciones sociales clandestinas (pagos al dealer, a la amante).
Sin embargo, pese a las semejanzas, es posible que algunos de los criterios señalados no tengan entre nosotros igual vigencia o que la misma haya disminuido. Por ejemplo, en el primer grupo de procesos de interacción, parecería que los gastos de cortejo tienden a perder identidad y, al menos en opinión de varias divorciadas, las cuotas de alimentos nunca la tuvieron.
Las citas están extraídas de El Significado Social del Dinero (FCE, 2011), libro en el que Viviana Zelizer cuestiona esta perspectiva. Ella señala que, por el contrario, a través de un proceso que denomina "marcado", considerado por muchos autores como característico de las economías "primitivas", particularizamos al dinero, lo identificamos según su origen y su destino, le asignamos calificativos (dinero sucio, plata dulce) y llegamos a concederle una identidad. En la visión de la autora, no tratamos al dinero como una entidad homogénea, sino que le otorgamos significado y aún valor diferencial según el marco social en que el mismo se emplea y las particulares relaciones sociales en que se realizan las transacciones en las que el dinero participa.
El marco en que Zelizer elaboró su trabajo, y los ejemplos que lo ilustran son típicamente norteamericanos (aunque ella misma es argentina, vive desde hace muchos años en EE. UU., donde es profesora en la Universidad de Princeton). Pero basta echar una ojeada a los casos de marcado que destaca, asociándolos con diferentes procesos de interacción social, para ver la similitud con nuestra propia experiencia: crear o disolver vínculos sociales (gastos de cortejo, cuotas de alimentos); esforzarse para controlar a otros (sobornos); establecer o mantener una desigualdad (pagos de organizaciones de asistencia social, dinero para los hijos, dinero para la esposa); manejo de situaciones de riesgo o incertidumbre (pagos a adivinos o "brujas"), mantener relaciones sociales clandestinas (pagos al dealer, a la amante).
Sin embargo, pese a las semejanzas, es posible que algunos de los criterios señalados no tengan entre nosotros igual vigencia o que la misma haya disminuido. Por ejemplo, en el primer grupo de procesos de interacción, parecería que los gastos de cortejo tienden a perder identidad y, al menos en opinión de varias divorciadas, las cuotas de alimentos nunca la tuvieron.
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